lunes, 17 de febrero de 2014

Quo vadis, Domine? Reverente y filial Mensaje a Su Santidad el Papa Francisco del Príncipe Dom Bertrand de Orleans y Braganza

Quo vadis, Domine?
Reverente y filial Mensaje
a Su Santidad el Papa Francisco
del Príncipe Dom Bertrand de Orleans y Braganza
Movimientos que combaten obstinadamente la propiedad privada,
inclusive por medio de acciones violentas, son invitados a participar de reuniones
en importantes organismos de la Santa Sede y uno de ellos es recibido por el Pontífice
Me dirijo a Vuestra Santidad en mi doble carácter de Príncipe de la Casa Imperial de Brasil y activo participante de la vida pública de mi País, para hacerle presente una grave preocupación concerniente a la causa católica en el Brasil y en América del Sur en general.
Es bien conocido de los brasileños el hecho de que fue a instancias del Papa León XIII, y a pesar de los previsibles inconvenientes políticos que de allí derivarían, que mi bisabuela, la Princesa Isabel, regente del Imperio, firmó el l3 de mayo de 1888 la Ley Áurea, aboliendo definitivamente la esclavitud en el Brasil. Ello le costó el trono, pero le valió pasar a la Historia como La Redentora, y recibir de manos del Papa la Rosa de Oro, en recompensa por su abnegación en favor de la armonía social y de los derechos de los más desvalidos.
Movido por el mismo sentido de justicia y dedicación al bien común de mis antepasados, me honro en haber dado inicio y animado durante 10 años la campaña Paz en el Campo[i], la cual promueve la armonía social en el agro brasileño. Tarea tanto más imperiosa cuanto, en las últimas décadas, el medio rural de mi País viene siendo notoriamente conturbado por una secuencia de invasiones de tierras, asaltos, destrucción de plantaciones, expropiaciones confiscatorias, exigencias ambientalistas sin propósito e inseguridad jurídica.
En el meollo de esa agitación agraria — que es el principal obstáculo al pleno desarrollo de la  agricultura y la ganadería brasileñas, responsables por 37% de los empleos en el Brasil[ii] y por cerca da la mitad de los nuevos empleos creados en el primer semestre de 2013[iii] — se encuentran el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, más conocido por su sigla MST, y la organización internacional La Vía Campesina.

[1] Dirigente nacional del MST se aprovecha de seminario convocado por organismo de la Santa Sede como tribuna para insuflar la lucha de clases
Por eso, fue con consternación que tomé conocimiento de la invitación enviada por la Academia Pontificia de Ciencias al Sr. João Pedro Stédile, coordinador nacional del MST y representante de la Via Campesina, para participar como observador de un seminario organizado por la referida Academia, en Roma, el dia 5 de diciembre de 2013, sobre La emergencia de las personas socialmente excluidas, con los gastos de viaje pagados por el Vaticano, según declaró el propio favorecido.
Esa consternación se difundió en los más variados medios católicos, pues, como era previsible, el conohecido agitador del MST se aprovechó del evento como tribuna para promover, una vez más, sus principios erróneos y falsas soluciones, ambos basados en la premisa marxista de la lucha de clases y en la utopía de una sociedad colectivista.
En efecto, apenas dos días después del simposio realizado en dependencias de la Santa Sede, el Sr. João Pedro Stédile profirió una disertación para los militantes de la ultra izquierda altermundialista italiana, en un antiguo teatro de Roma ocupado por ellos. En su alocución, reproducida por la Agencia de Notícias Adista[iv], él hace apología de sus métodos ilegales. Según dijo, “el camino de los cambios por la vía institucional parece decisivamente bloqueado”; y hasta se jactó de que “todo lo que el MST ha conquistado en el curso de sus 30 años de vida es debido a la práctica de las ocupaciones de masa”, o sea, de la violación sistemática de la propiedad privada en el medio rural.
La necesidad de ese recurso a la ilegalidad y hasta a la violencia por parte del MST derivaría, según Stédile, del hecho de que “en el actual contexto histórico, la correlación de fuerzas a nivel de lucha de clases es bastante desfavorable a las clases trabajadoras” — o sea, a las izquierdas que usurpan la representatividad del sector obrero.
Stédile admite incluso que “el mundo vive un período de reflujo del movimiento de masa” que afeta al propio MST, debido a que “las condiciones de la lucha de clases resultan más difíciles: las masas perciben la imposibilidad de una victoria, y se vuelven atrás”.

[2] “La curva de la lucha de clases será mundial … y la tierra temblará”
Pero él afirma que esa falta de apoyo popular no debe desanimar a las fuerzas de izquierda. Apelando a la “escuela de los marxistas históricos británicos”, el líder de los invasores de propiedades espera que el actual período de reflujo sea también un “período de resistencia… preludio de un proceso de retomada”.
Ese período de resistencia — que según él podrá llevar “algunos años” — deberá servir para “aprender las lecciones de la lucha de clases en el curso del tiempo”. Y el MST debe aprovecharlo para su “formación política”, valorizando y “estudiando Marx, Lenin, Gramsci, pero también los brasileños Paulo Freire, Josué de Castro y tantos otros”, dijo Stédile a sus oyentes altermundialistas italianos.
Permítame, Santo Padre, resaltar la amenaza con la cual Stédile concluyó su arenga: señalando que es preciso que “la clase trabajadora se reúna a nivel internacional”, pero que esto sea hecho por fuera de las ONGs y de los Fórums Sociales — dado que estos habrían fracasado en la tarea de “organizar al pueblo” —, indicó que ahora es preciso reunir “todos los movimientos sociales del mundo” en “otro espacio” de confrontación al capital financiero internacional. De esa forma, concluyó, “la curva de la lucha de clases será mundial y, por tanto, cuando comience la fase de ascensión, será así por todas partes. Y la tierra temblará”.

[3 ] Stédile se jacta de haber conseguido apoyo en el Vaticano y Leonardo Boff se regocija con eso
La tierra por el momento no tiembla. Pero no puedo dejar de preguntarme, Santo Padre, cuál es la razón de que ese paladín de una utopía revolucionaria tan entrañadamente anticristiana y promotor de la violación sistemática de las leyes haya sido invitado por la Pontificia Academia de Ciencias. Pues es obvio que, siendo las clases populares cada vez más refractarias a la prédica revolucionaria, el interés del líder del MST y de los revolucionarios en general sólo puede ser su pretensión  de utilizar a la Iglesia Católica y organismos de la Santa Sede como compañeros de ruta en esa utópica aventura (de allí el llamado a estudiar Gramsci, el gran ideólogo de esa estrategia).
Es lo que admite el propio J.P. Stédile en entrevista[v] concedida después de su charla en el Teatro Valle Occupato, jactándose de haber conseguido “motivar a que el Vaticano nos ayude con la Vía Campesina y como movimientos sociales a que organicemos en el próximo año diversas conferencias”.
Él espera, además, que se establezca “de ahora en adelante un diálogo mayor del Vaticano con los movimientos sociales”, cuyo resultado sería que “en nuestros países [...] las iglesias locales oigan a los pueblos y no al Nuncio apostólico, que es un burócrata al servicio de no sé quién” (destaques míos). Es así que él retribuye el invitación y el pasaje aéreo que dice haber recibido del Vaticano…
¿Cuáles serían los miembros de esas “iglesias locales” que así descalifican al representante de la Santa Sede a pretexto de oír a “los pueblos”, sino los adeptos de la Teología de la Liberación?
Es bien sintomático el tono eufórico con el que uno de los más publicitados corifeos de esa corriente, el ex-fray Leonardo Boff, comentó la incursión del Sr. Stédile en el Vaticano[vi].
Boff manifestó su regocijo por el hecho de que “los pobres y excluidos” — en verdad, los líderes extremistas de izquierda — sean ahora “convocados a Roma, junto a la Sede Apostólica, para hablar por sí mismos”. Destacó que “el tema habla por sí: La emergencia de los excluidos. Eso nos remite a un tema central de la Teología de la Liberación, aún en sus comienzos: La emergencia de los pobres”.
Según el ex-religioso, el simposio en cuestión puede significar “el comienzo de una nueva voluntad de reinventar [sic] la Humanidad”. ¡Cómo esto recuerda el mito del “hombre nuevo” colectivista, soñado por Marx!

[4] Mensaje de saludo a la organización internacional responsable por actos de vandalismo
Todo cuanto anteriormente fue expuesto, Santidad, es propio a chocar a millones de católicos brasileños que conocen de cerca el pasado de violencia, de crimen, de destrucción y de miseria que el MST y la Via Campesina han dejado atrás de sí en el curso de 30 años de ocupaciones ilegales de tierras y de dominio totalitario sobre los militantes que reúnen en sus campamentos.
Esos brasileños quedarán aún más desconcertados cuando tomen conocimiento de que, además de la invitación enviada a João Pedro Stédile para participar del referido seminario de la Pontificia Academia de Ciencias, Vuestra Santidad grabó en video, en esa ocasión, un mensaje de saludo a los integrantes de la Via Campesina.
Tal vez Vuestra Santidad no haya sido informado de modo cabal, pero esa organización subversiva quedó tristemente conocida de los brasileros en abril de 2006, a través del llanto conmovedor, ante las cámaras de TV, de la investigadora Isabel Gonçalves, que vio un meritorio esfuerzo de 20 años de investigación científica aniquilado por el ataque vandálico de 2.000 militantes de esa organización contra la empresa Aracruz Celulosa, en Rio Grande do Sul[vii]. Los invasores, en operación perfectamente sincronizada, depredaron grandes invernaderos experimentales, sistemas de riego y viveros de plantines, incendiaron instalaciones y destrozaron modernos equipos de laboratorio.
¿Puede Vuestra Santidad calcular cuánto les sonará inverosímil, a los millones de telespectadores que asistieron espantados al llanto desconsolado de la científica, saber que Vuestra Santidad, en ese video, estimuló a la Via Campesina a “seguir adelante” — precisamente o que a científica no pudo hacer, o sea, proseguir con sus pesquisas meritorias?[viii]‘
Ese procedimiento de la Vía Campesina no fue el único, Santo Padre. Para no extenderme de más, aduzco apenas otro ejemplo. En junio de 2008, miembros de la organización destruyeron las pesquisas de la Estación Experimental de Caña de Azúcar de Carpina, en la Mata Norte, órgano ligado a la Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE). Alrededor de las 4 horas de la madrugada, cerca de 200 integrantes de la Vía Campesina llegaron al local en dos ómnibus y redujeron al vigilante de la estación. En una acción rápida, que duró cerca de una hora, destruyeron plantaciones experimentales en el campo y pesquisas del Centro de Vegetación para Experimentos. En los locales había pesquisas de la referida Estación Experimental y de estudiantes de maestría y doctorado.
De acuerdo con el director de la unidad, Djalma Eusébio, el perjuicio científico y tecnológico es incalculable: “Ellos destruyeron plantas que hacían parte de pesquisas de mejoramiento genético que duram más de diez años. Había trabajos que estaban siendo desarrollados hacía más de dos años y fueron completamente destruidos. No hay cómo recuperar el perjuicio”, dijo. Los manifestantes huyeron antes que la policía llegase y dejaron dos banderas en el campo[ix].
En cuanto a las destrucciones operadas por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) durante sus invasiones criminales, sería preciso escribir un extenso libro para relatarlas. Ahorro a Vuestra Santidad ese sinsabor.

[5] ¿Como interpretará la Via Campesina el estímulo del Papa Francisco de “seguir adelante”?
Los integrantes de la Vía Campesina probablemente interpretarán vuestras palabras de “seguir adelante” como aplicables a sus acciones delictivas arriba descritas. Es ese caso, ellas estarían en nítido contraste con las categóricas palabras con que su predecesor, S.S. Juan Pablo II, retomando la enseñanza de León XIII, condenó, en tres oportunidades, entre 1991 e 2002, las ocupaciones ilegales de tierras.
En particular, la advertencia de Juan Pablo II a los Obispos da la Regional Sur l de la CNBB, en visita ad limina apostolorum, en marzo de 1995, cuando reiteró la enseñanza tradicional de la Iglesia: “Recuerdo, igualmente, las palabras de mi predecesor León XIII cuando enseña que ’ni la justiçia, ni el bien común permiten damnificar a alguien o invadir su propiedad bajo ningún pretexto’ (Rerum Novarum, 55). La Iglesia no puede estimular, inspirar o apoyar las iniciativas o movimientos de ocupación de tierras, sea por invasiones por el uso de la fuerza, sea por la penetración subrepticia de las propiedades agrícolas”[x] (destaques míos).
Advertencia que S.S. Juan Pablo II reiteró en noviembre de 2002, con las siguientes palabras: “Para alcanzar la justicia social se requiere mucho más que la simple aplicación de esquemas ideológicos originados por la lucha de clase como, por ejemplo, a través de la invasión de tierras — ya reprobada en mi viaje pastoral en 1991”[xi].

[6] Líder cartonero argentino considera que la propiedad es un robo y sueña con un socialismo fuertemente planificado
Es de admitirse, entre tanto, que Vuestra Santidad no haya tenido conocimiento de los hechos delictivos envolviendo a la Vía Campesina en el Brasil, y que las palabras “seguir adelante” no pasen de una forma estilizada para concluir su saludo.
No obstante — séame permitido decirlo con todo respeto — mi perplejidad sería mayor en la eventualidad de que Vuestra Santidad no supiese perfectamente quién es Juan Grabois, argentino militante de la “izquierda popular” peronista, también invitado por la Pontificia Academia de Ciencias, no sólo para ser uno de los organizadores del referido seminario, sino también para ser el primero de sus relatores. O sea, aquel que daría el tono a coloquio subsecuente.
Articulador de la red de cartoneros — los catadores de papel de Buenos Aires — en el llamado Movimiento de Trabajadores Excluidos, y uno de los fundadores de la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular, ese abogado y militante de la izquierda peronista no esconde sus convicciones abiertamente marxistas.
En artículo para AgendaOculta.net[xii], Grabois sustenta que la “acumulación originaria” de riqueza de las classes acomodadas “proviene de algún gran crimen” que “el tiempo no lavará jamás”. Para él, tal riqueza particular es necesariamente fruto de “saqueo, esclavitud, rapiña, contrabando, evasión de capital, trata de personas, tráfico [de estupefacientes], usurpación, estafa, corrupción, malversación de fondos públicos…”.
Y añade: “Son éstos, y no otros, los métodos que tiene en el menú todo aspirante a burgués”. En esa calificación incluye a los trabajadores de la economía informal que, cuando tienen éxito en sus esfuerzos, pasan ipso facto, según afirma, de autoexplotados a explotadores y establecen, también ellos, “sistemas pericapitalistas de acumulación basados en el delito, en la explotación, en la esclavitud y en la violación de todos los derechos sociales” de sus colaboradores y socios.

O sea, todo propietario particular sería un ladrón por el simple hecho de ser rico: es la vieja tesis de Marx y Proudhon. Vuestra Santidad notará que una simplificación tan groseramente unilateral, un tal odio de clases al llamado “burgués” y a la propiedad privada, como a la libre iniciativa y al sistema salarial, está en las antípodas del pensamiento de la Iglesia, y no puede sino desembocar en el “socialismo real”.
Es precisamente lo que propone el ideólogo de los cartoneros argentinos: “La construcción de una economía popular solidaria, austera, no consumista”, la cual presupone un “marco estratégico” definidamente socialista y estatizante: sólo cuando la economía sea “socializada y planificada”[xiii], dijo él, se podrá realizar la “sociedad sin explotados ni explotadores”, lo que implica “una intervención fortísima del Estado”[xiv]. Tal intervención será abarcativa y omnímoda: “regulando, planificando, complementando y subsidiando las unidades productivas populares”[xv].
Cabe preguntar: ¿en qué se diferencia ese modelo de una vuelta a la difunta Unión Soviética?…
Veneno marxista en un envoltorio humanitario: tales son las ideas básicas de ese abogado revolucionario. Entre tanto, Vuestra Santidad invitó a sus cartoneros a subir al estrado de la Playa de Copacabana, durante el Via Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud[xvi], además de tributarle otros gestos de acogida, como la audiencia que le concedió[xvii], por dos horas, en el mes de agosto pasado, en su residencia de Santa Marta.
¿Envolverían estos gestos de Vuestra Santidad un apoyo a la línea trazada por el ideólogo Juan Grabois? He ahí mi filial y respetuosa pregunta.

[7] En los recintos del Vaticano resuenan las elucubraciones anti-capitalistas de Karl Marx
Naturalmente el Sr. J. Grabois aprovechó ávidamente la tribuna inaugural del seminario del 5 de diciembre para apoyar sus análisis en el marxismo, y “explicar” al Cardeal Turkson, de la Comisión Justicia y Paz, y a los demás participantes del evento, que Marx tenía razón, sólo que no antevió todos los desdoblamientos ruinosos del capitalismo!
Santo Padre, no abusaré del tiempo de Vuestra Santidad resumiendo la exposición de Grabois, intitulada Capitalismo de exclusión, periferias sociales y movimientos populares[xviii]. Apenas señalo qué él retoma viejos clichés marxistas sobre el “carácter estructural de la exclusión”, que para él “surge de las entrañas del sistema económico financiero global”, como “consecuencia de estructuras humanas injustas”. Por eso considera necesario “analizar el capitalismo en su fase actual” globalizada, así como “los nuevos antagonismos sociales que él genera”.
Esta cuestión, según el abogado marxista, ya fue abordada por Karl Marx en el capítulo XXIII de El Capital. No obstante, agregó, lo que Marx no previó es que, en el mundo globalizado, un segmento creciente de la población quedaría fuera del proceso productivo formal, constituyendo la “masa marginal” de los “trabajadores excluidos” que, para sobrevivir, entran en la esfera económica de la informalidad y constituyen “el sujeto social más dinámico de esta etapa histórica”. Fray Betto, citado por Grabois, califica a los trabajadores de este sector como “pobretariado” [sic!].
[8] MST y Vía Campesina, paradigmas del nuevo “pobretariado” que practica la acción directa como herramienta de liberación
Esos trabajadores informales serían supuestamente movidos por la aspiración por “un mundo sin explotación del hombre por el hombre, donde cada cual reciba según su necesidad y contribuya según su capacidad” (principio comunista bien conocido). O sea, ¡serían todos comunistas en potencia, utopistas marxistas puros, aun cuando no explícitos! Y esta clamorosa falsedad, Santo Padre — que seria risible si no fuese terrible — cuesta entender que haya sido predicada en recintos de la Sede Apostólica…
En esa disertación Grabois retoma la vieja dualidad marxista opresor-oprimido, para decir que hoy emerge un nuevo proletariado listo para la rebelión, constituido por los “descamisados del siglo XXI, los desempleados, los cartoneros, los indígenas, los campesinos, los migrantes, los vendedores ambulantes, los sin techo, sin tierra, sin trabajo”.
Este pobretariado se presenta con nuevas formas de articulación y nuevos medios de acción, dice Grabois, entre los cualeis destaca “diferentes formas de acción directa”, término eufemístico acuñado por los anarcosindicalistas franceses de comienzos del siglo XX para indicar ilegalidad y violencia. El empleo, hoy, de esa estrategia de la “acción directa” derivaría del hecho de que, mientras que los obreros industriales “cuentan con la huelga como principal herramienta, los excluidos sólo pueden hacerse oír a través de piquetes, movilizaciones y otras formas de lucha que suelen ser criminalizadas”.
Como paradigmas de esa “acción directa”, el activista cartonero menciona precisamente los movimientos invitados por la Pontificia Academia de Ciencias para participar del seminario por ella organizado: el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) de la Argentina (en la persona de él mismo, Juan Grabois), así como el Movimiento de los Sin Tierra (MST) del Brasil (representado por el Sr. J.P. Stédile), que “forma parte de la Vía Campesina, con más de 100 organizaciones en todo el mundo”, con sede central en Indonesia.
[9] Apologia de una nueva sociedad colectivista e igualitaria
Lo mais increíble en esa contundente conferencia, es que el Sr. Grabois insiste en el hecho de que, aunque en la economía informal popular “los medios de producción necesarios están al alcance de los sectores populares”, eso no conduce a que tales medios se “exploten colectivamente” y puedan generar “relaciones sociales que sean horizontales” — en suma, para llegar a un régimen comunista.
Entonces es preciso que también la economía informal sea controlada por el “poder popular”— o sea, por nuevos soviets. De ahí nacería “una nueva sociedad”, que, como fácilmente se percibe, se identifica con el más puro comunismo.
Tanto más que, si el modelo de esa “nueva sociedad” es el de los asentamientos controlados por el MST, conviene no olvidar lo que Miguel Stédile (hijo de J.P. Stédile), de la coordinadora nacional del MST, declaró a la revista Época (N|° 268, julio de 2003): “Queremos la socialización de los medios de producción. Vamos a adaptar las experiencias cubana y soviética al Brasil”[xix].
Santidad, para mi corazón de católico y brasileño resulta inexplicable que en los recintos sagrados de la Ciudad del Vaticano haya resonado una tal apología del comunismo — con su ideología fundada en la negación de la propiedad privada y en la lucha de clases — hecha por el Sr. Grabois 76 años después que el Papa Pio XI hubiese condenado ese sistema antinatural como “intrínsecamente perverso”[xx]!

[10] Además de la Pontificia Academia de Ciencias, Stédile y Grabois ponen sus esperanzas en el Pontificio Consejo de Justicia y Paz
Sobre todo no deja de causar perplejidad que el abogado que profirió semejante discurso haya sido invitado, por Vuestra Santidad, a una audiencia privada al dia siguiente. Y que, en el curso de esa audiencia, haya sido grabado el saludo ya mencionado para la Vía Campesina , y también un video de promoción del Movimiento de Trabajadores Excluidos, fundado y animado por un militante neomarxista convicto.
Es comprensible, pues, que la Vía Campesina el MST y el MTE se hayan apresurado a dar publicidad a tales eventos, como “un acontecimiento sin precedentes”, en un comunicado conjunto[xxi] ampliamente difundido en los medios, en el cual se insiste en que la “actividad fue coordinada por el canciller de la Academia, [Arzobispo] Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, a pedido del propio Francisco”.
El comunicado subraya que, “finalizada la jornada, Stédile y Grabois mantuvieron una prolongada reunión con el Cardenal Turkson, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, en la cual intercambiaron opiniones sobre diferentes cuestiones sociales y discutieron alternativas para dar continuidad al diálogo entre Iglesia y movimientos populares”.
De esos encuentros con prelados de la Curia Romana, el MST y el MTE esperan obtener incontables ventajas. El mismo Grabois afirmó, en entrevista a la Radio Vaticano[xxii]: “Tenemos que globalizar la  lucha (…). Y yo creo que en ese ámbito, incluso el Consejo de Justicia y Paz, con una persona como [el cardenal] Turkson, nos va a dar una mano”. Dijo también creer que “aunque parezca un poco extraño”, la Pontificia Academia de Ciencias “también está dispuesta a acompañar, en lo que le cabe, las reivindicaciones, nuestras posiciones, nuestras luchas, inclusive fortalecer los procesos de organización. Siempre en un ambiente de diálogo, de paz, de convivencia, de respeto por las instituciones”.
En cuanto a las promesas de paz y de respeto por las instituciones, por lo menos en lo que concierne al MST, me siento en el derecho de calificarlas de hábil disimulación para mejor conseguir el apoyo de la Santa Sede.
Mas, si la Pontificia Academia de Ciencias realmente se comprometió a contribuir para fortalecer los procesos de organización de los llamados “movimientos sociales”, como aseveraron esos líderes del MST y del MTE, no sorprende que el comunicado conjunto afirme que ambos movimientos comparten la “renovada sensación” de haber recibido “un importante apoyo en su lucha”, y que “se abre uma nueva etapa en la unidad global del campo popular”. Que es como decir: ahora sí, podremos hacer realidad la convocatoria de Marx y Engels: “¡Proletarios de todo el mundo, uníos!”
Por cierto esta “nueva etapa” no presagia nada de bueno para el Estado de Derecho y la alardeada democracia en nuestros países. Pues, según el mismo comunicado conjunto del MST y del MTE, “la democracia formal o burguesa falló. Las formas de representación están en crisis y no responden a los intereses de los pueblos. [...] Hay necesidad urgente de desarrollar nuevas formas de participación popular en los tres poderes y nuevas formas de representación política, en todo el mundo. Una democracia que, ademá s de formal, sea real”.
En otras palabras, el dúo MST-MTE propone el estilo de “democracia popular” vigente en Cuba o en la Venezuela chavista. O sea, una dictadura de hecho, y tanto más peligrosa cuanto que esos dos “movimientos sociales” aspiran a amordazar a la prensa libre: “La construcción de una democracia necesita democratizar, en primer lugar, los medios de comunicación”, afirman de modo eufemístico.

[11] ¿De dónde proviene la esperanza de esos extremistas de izquierda de contar con el apoyo de organismos de la Santa Sede?
No puedo dejar de preguntarme, Santo Padre, con profunda aprensión y hasta con angustia: ¿de dónde proviene la esperanza de esos extremistas de izquierda, de contar con el apoyo de organismos de la Santa Sede para llevar a cabo sus planes revolucionarios y dictatoriales?
Todo parece indicar que ellos dan por cierto que estaría habiendo una cambio de orientación doctrinaria de la Santa Sede. Un indicio de ello es que el comunicado del MST-MTE registra el hecho de que “todos los participantes hicieron reiteradas referencias e la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium” y a sus “categóricos y esclarecedores conceptos sobre a situación de los excluidos y la matriz excluyente de la economía global”.
Otro indicio es que la propia Radio Vaticano, en transmisión del 22 de enero último, se sumó a las conmemoraciones de los 30 años de fundación del MST[xxiii]. Y para eso franqueó sus micrófonos al padre Savio Corinaldesi, misionero javeriano, para quien el MST es “una luz”. Este sacerdote, utilizando expresiones de un radicalismo fuera de lo común, llega a decir que el MST es “odiado, execrado y combatido por aquellos que odian, execran y combaten al pueblo”. Y, en seguida, hace una convocatoria a que el pueblo se organice: “Pero, aún hoy, hay un mensaje que  todos debemos escuchar y poner en práctica: el pueblo sabe resolver sus problemas, y lo hace cuando se organiza” (destaques míos).
¿Cómo no ver, en esa insólita transmisión de la Radio Vaticano, una triste e inadmisible secuela de lo que ocurrió en la Pontificia Academia de Ciencias?
[12] La cuestión social no es meramente económica, sino principalmente moral y religiosa
Para evitar cualquier posible malentendido, esclarezco a Vuestra Santidad que de ningún modo considero el actual hipercapitalismo globalizado como la panacea económica, y que, como católico, deploro, entre otros defectos graves de la presente economía mundial, que los beneficios básicos del progreso material no hayan alcanzado aún a muchas parcelas de la población. Pero esta no es una cuestión meramente económica.
Enseñó León XIII que la llamada “cuestión social” es principalmente una cuestión de orden moral y religioso. Dijo el Pontífice: “Algunos profesan la opinión, bastante vulgarizada, de que la cuestión social, como se dice, es solamente económica; al contrario, sin embargo, la verdad es que ella es principalmente moral y religiosa; y, por este motivo, debe ser sobre todo resuelta en conformidad con las leyes de la moral y de la religión”[xxiv].
Siendo así, una intervención exitosa de la Jerarquía Eclesiástica en el campo económico y social debería partir de la denuncia de dos vicios que están en el origen de todos los desórdenes y revoluciones modernas: el orgullo y la sensualidad[xxv].
Esos vicios alimentan los dos errores fundamentales y aparentemente opuestos de nuestra época: el utopismo colectivista y el liberalismo individualista. Porque, de un lado, generan el sueño anarco-igualitario de una sociedad sin gobierno, sin clases y sin leyes; y de otro lado, están en la raíz del liberalismo moderno, el cual rehúsa toda referencia a una verdad objetiva, a valores absolutos, a una Ley superior y, por eso, conduce a la “dictadura del relativismo”, oportunamente denunciada por el entonces Cardenal Ratzinger[xxvi].
Así, en la raíz más profunda de la crisis antropológica que hoy atraviesa la humanidad, no está simplemente la negación de derechos fundamentales del hombre, mas ella resulta de la negación de la primacía de Dios en la organización de la sociedad humana. Todo el resto es mera consecuencia.
[13] Restauración de la civilización cristiana
La actual sociedad, de inspiración laica, menosprecia los bienes del alma. Esta inspiración penetró como un veneno en Occidente a partir del rechazo del orden austero y sacral vigente en la Cristiandad cuando, según las luminosas palabras de León XIII, “la filosofía del Evangelio gobernaba los Estados. En esa época la influencia de la sabiduría cristiana y su virtud divina penetraban las leyes, las instituciones, las costumbres de los pueblos, todas las categorías y todas las relaciones de la sociedad civil”[xxvii].
Así, conforme igualmente a las enseñanzas de San Pío X, un verdadero retorno al orden en la sociedad humana supone la restauración de todas las cosas en Cristo — el bello lema de su pontificado: Instaurare omnia in Christo (Ef. 1,10) — y retomar el ideal cristiano de sociedad, que él magistralmente enunció. Frente a la “anarquía social e intelectual” que se propagaba a comienzos del siglo XX, el santo Pontífice señalaba la verdadera salida: “La ciudad no será construida de otra forma sino aquella por la cual Dios la construyó; la sociedad no se edificará si la Iglesia no le echara las  bases y no le dirigiera los trabajos; no, la civilización no está más para ser inventada ni la ciudad nueva para ser construida en las nubes. Ella existió, ella existe; es la civilización cristiana, es la ciudad católica. Se trata apenas de instaurarla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques siempre renovados de la utopía malsana, de la revuelta y de la impiedad”[xxviii]
En lo que concierne al levantamiento y a la regeneración de las clases operarias, San Pío X ya insistía en que “los principios de la doctrina católica son fijos” y, citando a León XIII, subrayaba la necesidad de “mantener la diversidad de las clases, que es seguramente lo propio de la ciudad bien constituida, y querer para la sociedad humana la forma y el carácter que Dios, su Autor, le imprimió”[xxix] (destaque mío).
Al mismo tiempo aquel gran Pontífice denunciaba la perversidad que hay en “pretender la supresión y la nivelación de las clases” sociales — tal como lo hacen el MST y el MTE — y el cambiar las bases naturales y tradicionales de la sociedad humana por la promesa de “una ciudad futura edificada sobre otros principios”[xxx], especialmente los del igualitarismo.

[14] Los pobres rechazan la prédica revolucionaria y anhelan el orden verdadero
Por tanto, no serán los programas altermundialistas de cuño “ecológico” y neo-marxista de dichos “movimientos sociales”, los que irán a resolver la crisis económica actual y reducir la pobreza en el mundo.
Si el problema es el de la emergencia de los excluidos, Cuba es precisamente el contra-modelo a ser evitado a cualquier costo, so pena de transformar todo el mundo en una sociedad de miserables, estos sí, excluidos: ¡excluidos del bienestar, excluidos de la vida política, excluidos de la cultura, excluidos de la libertad de viajar y, sobre todo, excluidos de practicar sin trabas la religión católica en la Isla-prisión!
Los pobres no quieren para sí una tal pesadilla. Y, por eso mismo, pocos se dejan ilusionar por los devaneos de un MST o de un MTE, aunque estos se revistan, en su predicación revolucionária, con los ropajes falsamente cristianos de una Teología de la Liberación de orientación claramente marxista.
Es muy significativo que, en 2009, un sondeo del Instituto de encuestas Ibope[xxxi] haya mostrado que 92% de la población brasileña considera ilegales las invasiones de tierras promovidas por el MST; y 72% de los oídos juzgan que el poder público debería utilizar a la policía para cumplir órdenes judiciales de desalojo de los invasores. Para más de 70% de los entrevistados el MST perjudica el desarrollo económico y social, la generación de empleos y las inversiones nacionales y extranjeras. Más significativo aún, para 85% de los brasileños el derecho de propiedad privada es esencial para el País: clara muestra de que los pueblos rechazan el comunismo y su miseria.
La demagogia de la izquierda, Santidad, puede encontrar resonancia en las redacciones de ciertos diarios y TVs, en medios académicos, en la nomenklatura de los partidos políticos… y hasta — duele constatarlo — en ciertos medios eclesiásticos; pero ella no engaña a la gran mayoría del pueblo, que cada vez más se distancia de ella.

[15] Rotundo fracaso de la reforma agraria: en vez de favorecer, perjudica a los pobres
Prueba de ello es que, entre las reivindicaciones más constantes de los movimientos imbuidos de esas ideas revolucionarias siempre estuvo la implantación de una reforma agraria radical, que eliminase la grande y media propiedad, reduciendo toda la estructura rural de una nación a pequeñas parcelas de tierra que, por lo demás, en gran parte ni siquiera serían propiedad de sus ocupantes, sino de cooperativas fuertemente estatizadas.
Ahora bien, a pesar de la formidable propaganda hecha a su favor y de los ríos de dinero aplicados en ella, la reforma agraria fracasó en el Brasil. La situación económica y social en los asentamientos de reforma agraria es tan grave, que hasta ministros del gobierno reconocen que la gran mayoría de ellos se transformó en auténticas “favelas rurales”. Reconocimiento tardío, pues esa expresión había sido acuñada muchos años antes por el Prof. Plínio Corrêa de Oliveira, en su lucha continua por alertar a los brasileños sobre ese desenlace inevitable. Inevitable, sí, pues todo lo que contraría el orden natural tarde o temprano termina en desastre. Por eso dicen con razón los franceses: Chassez le naturel, il revient au galop.
No fue, pues por falta de advertencia. Desde inicios de la década de 1950, el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira había notado que la propaganda revolucionaria soplaba en el sentido de la reforma agraria, la cual por fin se cristalizó en proyectos concretos al final de la década. Por eso escribió y lanzó, en 1960, en coautoría con dos Obispos y un economista, el libro Reforma Agraria — Cuestión de Conciencia, en el cual profetizó que ella desembocaría en el fracaso. Fue el marco inicial de una lucha que comportó la publicación de varios libros, manifiestos y declaraciones, así como campañas públicas de divulgación y colecta de firmas, durante las cuatro décadas siguientes, hasta su fallecimiento en 1995.
Hoy, estudiosos y profesionales competentes glosan el fracaso de la reforma agraria. Así, hace aún pocos días, el Prof. Zander Navarro, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, en artículo publicado en un gran matutino paulista[xxxii], describiendo el éxodo rural que se verifica de norte a sur del Brasil, escribió: “Y hay los asentados, que deberían ser expresivos. Al final, sería un conjunto de 1,25 millón de familias en 8,8 mil asentamientos, ocupantes de 88 millones de hectáreas, casi equivalentes al área total de Mato Grosso. Pero la reforma agraria es un rotundo fracaso: buena parte de los beneficiarios desistió, dejando raleados los asentamientos, en especial del medio del País ‘para arriba’, sobre todo en el Nordeste y en el Norte”.
Mientras los asentamientos de reforma agraria, creados en la onda de esa agitación agraria, nada producen, viviendo de las limosnas del Estado, un competente perito de la Empresa Brasileña de Agropecuaria (Embrapa) observa que la tecnología ha ayudado a los pequeños, medios y grandes agricultores, y añade: “La producción agrícola del Brasil alimenta a mil millones de personas”. Otro estudio registra que “el precio de la cesta de alimentos cayó a la mitad entre 1975 y 2010”, lo que explica el hecho de que, “en la década de 1970, la familia media brasilera gastaba cerca de 40% de la renta familiar en alimentos. Actualmente, ese valor no pasa de 16%”[xxxiii].
[16] Quo vadis, Domine?
Vuestra Santidad, actuando con calculada prudencia, va definiendo de a poco los rumbos de su pontificado. Es natural que los fieles acompañen con atención los pasos que van siendo dados en ese sentido.
Delante de las inevitables perplejidades que todo cambio de rumbo naturalmente produce, se comprende que muchos hagan, en el interior de sus corazones, la pregunta que, según la leyenda, el propio San Pedro hizo cuando, huyendo de la persecución de Nerón, encontró a Jesucristo que venía en sentido contrario: Quo vadis, Domine? — ¿Adonde vais, Señor?
Al oír la respuesta de Nuestro Señor, de que Él se dirigía a Roma para ser nuevamente crucificado, San Pedro entendió que el momento había llegado de que él mismo sufriese el martirio. Y, así, se sometió al suplicio con gran humildad, pidiendo a los verdugos que lo crucificasen de cabeza hacia abajo — según una piadosa tradición — porque no se consideraba digno de que su muerte igualase en todos los pormenores a la de Cristo.
Así, en vista de los hechos detalladamente descritos arriba, y de las perplejidades suscitadas por ellos, un fiel podría ser llevado a dirigir al Papa Francisco idéntica pregunta — Quo vadis, Domine?
¿Sería legítimo hacerlo? ¿En qué condiciones?
El Código de Derecho Canónico consagra, en el canon 212 § 3, el pleno derecho de todo fiel a la respetuosa exposición de su opinión, en esa o en otras materias: “Los fieles …tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestarla a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas”.
Lo hago, pues, en este Reverente y Filial Mensaje, convencido de que Su Santidad recibirá la presente manifestación con paternal benevolencia, y como una leal contribución para el éxito de su excelsa misión en el gobierno de la Santa Iglesia.
*          *          *
Reafirmando una vez más mi obediencia amorosa y sin restricciones, no sólo a la Santa Iglesia sino al Papa, en todos los términos preceptuados por la doctrina católica, pido a Nuestra Señora Aparecida, Reina y Patrona del Brasil, que ilumine a Vuestra Santidad y ayude a todos los católicos latinoamericanos a permanecer fortes in fide, en sus convicciones católicas y en su rechazo al extremismo de izquierda, de manera que esta Tierra de Santa Cruz continúe a ser cada vez más, junto con las naciones hermanas de la América Española, el Continente de la Esperanza, bajo las bendiciones de su querida Patrona, Nuestra Señora de Guadalupe.
Besando el anillo del Pescador, pido humildemente la Bendición Apostólica,
in Jesu et Maria

Bertrand de Orleans y Braganza
São Paulo, 8 de febrero de 2014


[i]
                        La Campaña Paz no Campo se viene destacando en el Brasil por la defensa de los principios de la propiedad privada y la libre iniciativa según las enseñanzas contenidas en los documentos del Magisterio tradicional de la Iglesia.
[ii]               http://www.feedfood.com.br/agronegocio-corresponde-37-dos-empregos-gerados-no-pais/
[iv]                http://www.adistaonline.it/?op=articolo&id=53494
[v]                 http://www.wsftv.net/Members/focuspuller/videos/joao-pedro-stedile-1/view
[vi]              http://leonardoboff.wordpress.com/2014/01/10/os-movimentos-populares-latino-americanos-junto-ao-papa-francisco/
[vii]               http://www.uel.br/grupo-pesquisa/gepal/anais_ivsimp/gt7/15_mairakubik.pdf
[viii]               http://www.mst.org.br/node/15560
[ix]              http://www.old.pernambuco.com/ultimas/noticia.asp?materia=2008610133246
[x]               http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1995/march/documents/hf_jp-ii_spe_19950321_brasile-ad-limina_po.html
[xi]              http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/2002/november/documents/hf_jp-ii_spe_20021126_brazil-sul-iii-iv_po.html
[xii]             http://www.agendaoculta.net/2012/08/el-capitalismo-de-exclusion-y-la.html
[xiii]             http://www.cartoneando.org.ar/content/capitalismo-popular-una-variante-salvaje-del-modelo-por-juan-grabois
[xiv]             http://www.economiapopular.coop/juan-grabois
[xv]                    http://mareapopular.org/revista/agremiando-la-precarizacion-laboral/
[xvi]                   http://www.telam.com.ar/notas/201307/26546-el-papa-mando-a-buscar-a-35-cartoneros-argentinos-entre-un-millon-de-peregrinos.html
[xvii]                  http://www.noticiasdiaxdia.com.ar/noticias/val/6869-43/-carta-al-evita-desde-el-vaticano-por-juan-grabois.html#.UtMMcvSICSp
[xviii]                 http://www.casinapioiv.va/content/dam/accademia/pdf/sv123/sv123-grabois.pdf
[xix]             http://revistaepoca.globo.com/Epoca/0,6993,EPT564366-1653-5,00.html
[xx]             Carta Encíclica Divini Redemptoris, del 19 de março de 1937, § 58.
[xxi]                   http://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Movimentos-Sociais/Os-movimentos-populares-latino-americanos-junto-ao-Papa-Francisco/2/29947
[xxii]            http://media01.radiovaticana.va/audiomp3/00404088.MP3
[xxiii]           http://it.radiovaticana.va/news/2014/01/22/brasile:_compie_30_anni_il_movimento_%E2%80%9Csem_terra%E2%80%9D/it1-766279
[xxiv]           Encíclica Graves de communi, de 18 de janeiro de 1901.
[xxv]            Cfr. Plinio Corrêa de Oliveira, Revolução e Contra-Revolução, Parte I, cap. VII, 3.
[xxvi]           Dijo el Cardenal: “Se va constituyendo una dictadura del relativismo que nada reconoce como definitivo y que deja como última medida apenas el propio yo y sus voluntades” (Homilia en la Missa Pro Eligendo Romano Pontifice, 18 de abril de 2005 — http://www.vatican.va/gpII/documents/homily-pro-eligendo-pontifice_20050418_po.html
[xxvii]           Encíclica Immortale Dei, de 1° de novembro de 1885.
[xxviii]          Carta Apostólica Notre charge apostolique, del 25 de agosto de 1910, § 11
                http://agnusdei.50webs.com/notrech2.htm
[xxix]           Carta Apostólica Notre charge apostolique, del 25 de agosto de 1910, § 9
                http://agnusdei.50webs.com/notrech2.htm
[xxx]            Carta Apostólica Notre charge apostolique, del 25 de agosto de 1910, § 9 e 10
                http://agnusdei.50webs.com/notrech2.htm
[xxxi]           http://www.estadao.com.br/noticias/nacional,ibopecna-92-condenam-ocupacoes-do-mst,485449,0.htm
[xxxii]           O Estado de São Paulo, 22 de enero de 2014.
[xxxiii]          Notícias CNA, 2 de noviembre de 2011, Brasil e EUA: grandes potências para alimentar o mundo
                http://www.canaldoprodutor.com.br/comunicacao/noticias/brasil-e-eua-grandes-potencias-para-alimentar-o-mundo

viernes, 31 de enero de 2014

Festividad de Ntra. Sra. de la Candelaria de EL BUEN SUCESO - 2 de Febrero - Luminosas revelaciones para nuestro tiempo

Milagrosa Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso – Monasterio de la Limpia Concepción – Quito, Ecuador
ALGUNAS NOTICIAS SOBRE LAS PROFECIAS
San Pedro y San Pablo nos enseñan en sus cartas, que las profecías son inspiradas por el Espíritu Santo; que son como una antorcha que luce en un lugar oscuro, hasta que amanezca el día, y la estrella de la mañana nazca en nuestros corazones. Su finalidad es preparar las almas para la conversión, para el amanecer de un mundo nuevo.
Esto es muy interesante y auspicioso si lo articulamos con todo lo que dijo la Virgen en Fátima y que concluyo así: “Por fin, mi Inmaculado Corazón  triunfará”. Es una promesa magnífica, de gran misericordia.
Coincide con las profecías de Nuestra Señora en Quito, Ecuador, entre los años 1594 y 1634 bajo la advocación de “El Buen Suceso”, de las que hizo depositaria a la religiosa concepcionista Mariana de Jesús Torres y Berriochoa.
¿Como sabemos de estas  profecías?
El Director del Archivo Arzobispal de la Curia de Quito, Monseñor Dr. Luis Cadena y Almeida escribe una obra magnífica, “destinada no solo a Ecuador, sino a hacer bien  a todo occidente, quizá al mundo entero”, afirma su prólogo. El libro se titula “Madera para Esculpir la Imagen de una Santa”. Presenta la biografía de esta religiosa y las profecías que recibe de María Santísima.

Monseñor Cadena se informa en los cuadernos escritos por el Rdo. Padre Manuel Sousa Pereira, de la Orden Seráfica de los Menores del Convento de San Francisco de Quito. Los  escritos del Padre Sousa forman parte de las crónicas del Monasterio de la Limpia Concepción de aquella ciudad, todo lo cual fue aprobado por su Obispo, Monseñor Don Pedro de Oviedo, quien fuera director espiritual de la Madre Mariana. Estas crónicas antiquísimas se extraviaron, y se encontraron en 1922. Monseñor Cadena se ilustra en estas fuentes y escribe su obra en 1987. Varios otros autores las estudiaron también.

¿QUIÉN FUE LA MADRE MARIANA?
Española, natural de Vizcaya, nació en 1563; su familia era noble, dedicada a la producción  vitícola en sus campos.
Fue un alma predestinada por Dios y cumplió con fidelidad su vocación. A tal punto su unión espiritual con el Creador era perfecta, que cuando tomó la primera comunión, El le reveló altos misterios de la Sagrada Eucaristía.
El Rey Felipe II, accediendo a un pedido de sus súbditos americanos de Quito, encargó a su prima monja, la Madre María de Jesús Taboada, la organización de la expedición y fundación en aquella lejana ciudad, de un Monasterio de religiosas de clausura de la Orden Franciscana de la Limpia Concepción. Mariana, a su vez, era sobrina de la Madre María de Jesús, quien,  conocedora de su espiritualidad, se ocupaba de su formación.
Adolescente aún, pero sabiendo perfectamente lo que quería hacer de su vida, integró el grupo de las siete fundadoras,  en calidad de postulante. 
El viaje fue una travesía terrible; se desató una tormenta atroz;  el cielo se oscureció transformándose en una funesta noche. De pronto Mariana dio un grito y cayó desmayada. Cuando volvió en sí, le confió a la Madre María de Jesús: “no sé en qué mundo estuve…” . Había visto una inmensa serpiente que se retorcía en el mar haciendo peligrar el navío; y una Señora vestida de sol y coronada de estrellas que tenía un ostensorio con el Santísimo Sacramento en el pecho y el Niño Dios en un brazo; con la otra mano sostenía una espada de dos filos, cuya empuñadura era una Cruz de oro. La afirmó en el Santísimo Sacramento y  golpeó al animal con tanta fuerza que le destrozó la cabeza; aún así, el demonio dio horribles alaridos diciendo que no permitiría la fundación. Mariana vio las innumerables dificultades y sufrimientos que éste maldito ocasionaría en la vida del Monasterio, pero también que en todos los tiempos habrían religiosas santas que darían gloria a Dios y a Su Madre, y atraerían  innumerables Gracias. Concluyó su relato diciendo: “… y … un día,  la Reina de los Cielos se comunicará conmigo”.
Y así fue.
Fundaron el Monasterio en enero de 1577. A las religiosas españolas se le unieron varias criollas.
A los quince años hizo sus votos perpetuos; mientras la Madre Abadesa dirigía la ceremonia, Mariana estaba físicamente allí, pero su alma, en éxtasis,  fue arrebatada al Cielo, donde el Divino Esposo le entregó como regalo de bodas, Su Cruz!; oficiaban de padrinos la Virgen María y San José, colocándole éste una azucena en el pecho, para fortalecerla en la virtud de la pureza. Vio y conoció misterios, hechos y tribulaciones, luchas y Gracias enormes.
La vida de Mariana se tornó mas angélica que humana. Los éxtasis y las comunicaciones con el Esposo se multiplicaron; éste le concedió una relación viva con el Angel de la Guarda, a quien veía armado como para un combate, porque la custodiaba y la defendía de los ataques de la maldita serpiente, de los que siempre salía victoriosa.
Vivió situaciones insólitas e increíbles: Fue Abadesa a los 30 años y reelegida  dos veces. Sufrió cárcel tres veces en el propio convento aún siendo su Priora, con sus hermanas fundadoras españolas. Su caridad inmensa la llevó a cosas tales como canjearle a Nuestro Señor el sufrimiento durante cinco años de las penas del infierno que debía haber padecido una religiosa tentada por el demonio; rezó y luchó hasta lograr su conversión, arrepentimiento y salvación! La Madre Mariana murió físicamente tres veces! Las dos primeras volvió a la vida, pues tenía mucho que hacer todavía…! En la definitiva, a los 72 años, hizo el milagro de llevarse con ella a una monja joven y santa,  quien se lo había pedido como una gracia muy especial, y cuya alma voló con la de Mariana al cielo, mientras rezaba abrazada a sus pies en el velatorio! 
Sor Mariana de Jesús Torres y Berriochoa, noble española que fue elegida por Nuestra Señora del Buen Suceso como depositaria de sus revelaciones
El 2 de febrero pareciera que fue la fecha preferida por la Virgen para hablar con Mariana. Es la celebración de Ntra. Sra. de la Candelaria, también nombrada como Ntra. Sra. de la Luz, y en América Ntra. Sra. de Copacabana; representa la Purificación  de  María Santísima y la Presentación del Niño Dios en el Templo -corresponde al cuarto misterio de gozo del Santo Rosario-.  Preferentemente ese día, entre los años 1594 y 1634, la Virgen la hizo depositaria de revelaciones y profecías importantísimas.

OCURRIÓ UN 2 DE FEBRERO DE 1594
La Abadesa del Monasterio de la Limpia Concepción, Madre Mariana, vio apagarse la luz de la lámpara del Santísimo desde el coro alto de la Iglesia, donde hacía su habitual oración a medianoche; intentó encenderla pero no lo logró. De pronto una bella Señora,  se apareció; se presentó diciendo: “Soy María de El Buen Suceso, la Reina de los Cielos y de la tierra…,  con esta advocación quiero hacer en todos los siglos, prodigios”. Y tuvieron larga conversación, hasta la madrugada.
 Una aureola de gloria la rodeaba con esplendor; estaba vestida con la saya blanca y el capuchón azul del hábito de la congregación; sostenía en su mano izquierda al Niño Dios, de celestial hermosura; en la otra mano llevaba  un báculo de oro bruñido y esmaltado de piedras preciosas; lo que significaba que Ella gobernaría esa santa casa.
La Madre Mariana, tenía treinta  años y cargaba sobre su alma grandes responsabilidades y aflicciones que sobrellevaba a fuerza de oración y sacrificios, fortaleza e inspiración sobrenatural. Nuestra Señora la llamaba por su nombre y  le hablaba como una madre bondadosa y sabia: “He venido a consolar tu afligido corazón…”. 
A partir de ese día la visitó con frecuencia; profetizó, anunció, pidió, le hizo conocer secretos y misterios; le reveló el significado de la extinción de la luz del Santísimo; sus profecías abarcan aquellos tiempos, nuestros días y aconteceres futuros.
Todo lo que debió cumplirse,  ya se cumplió. Estamos comprobando lo que dijo sobre nuestro tiempo. Esperemos con confianza lo que vendrá. Como dice San Pablo: “…con la alegría de la esperanza…”.
  
PROFECIAS,  ANUNCIOS  Y  PEDIDOS
Nuestra Señora de El Buen Suceso le habló a Mariana de la Santísima Trinidad, el Misterio Eucarístico, la Pasión del Señor, los santos, los ángeles y arcángeles, el Cielo, el purgatorio, el infierno, el demonio, los mandamientos de la ley de Dios, los sacramentos, el poder de la oración, el poder de la Madre de Dios, su papel mediador; la Gracia de
Dios, la misericordia, el perdón, la contrición, el premio a la virtud, el castigo, las herejías, etc. Temas que conforman la mas genuina doctrina católica.
La expresión de la Sagrada Imagen transmite el imponderable de la grandeza de sus anuncios
Estas son algunas revelaciones:

*    Las religiosas santas del Monasterio sostienen con su oración y sacrificio, como columnas fuertes y robustas, la integridad de esa casa; son pararrayo de la Justicia Divina ofendida con tantos pecados secretos y  públicos; serán poderosas para conseguir para la Iglesia, la patria y las almas, grandes bienes sin los cuales  no subsistiría Quito; …desgraciado fuera Quito sin este monasterio…
Esto explica la importancia que tuvieron estos conventos, que se multiplicaron y poblaron muchísimo en toda la región; Enrique de Gandía dice en su ensayo “La Independencia Americana”, que en el Monasterio de la Concepción de Lima, en el siglo XIX, había mil cuarenta y una monjas!

*    Las almas escogidas como apóstoles, si son  activas y fervorosas  recibirán grandes bendiciones. Pero ¡ay de las que incautas y ociosas no quieran cumplir su sublime misión!

Hablando de Quito dijo: 
*    “Dentro de poco será república libre, ya entonces se llamará Ecuador”. Exactamente, así fue. 
*    En el siglo XIX vendrá un Presidente de veras cristiano, varón de carácter, a quien Dios Nuestro Señor le dará la palma del martirio en la plaza en cuyo sitio está éste mi convento; el consagrará Ecuador al Sagrado Corazón de mi amantísimo Hijo, y esta consagración mantendrá la religión católica en los años posteriores, que serán aciagos para la Iglesia. En esos años el masonismo, esa maldita secta, tomará en sus manos el poder civil y habrá cruel persecución a las comunidades religiosas, pero en este monasterio el triunfo será nuestro.
Efectivamente, el presidente Gabriel García Moreno hizo tal consagración, y fue asesinado, como lo anunció la Virgen, en agosto de 1875.
Notemos que señala a la masonería en el poder,  culpable de cruel persecución a los religiosos, por lo tanto a la Fe Católica. Y la califica como “maldita secta”. Sería interesante hacer un análisis histórico atendiendo a las palabras de Ntra. Sra. del Buen Suceso, tratando de calificar las acciones de acuerdo a las enseñanzas de Ntro. Señor Jesucristo y del Magisterio de la Iglesia, confrontándolas con las inspiradas por el ideario masónico.

*    En el siglo XIX será proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción y en el siguiente el dogma de la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma.
Lo primero fue cumplido por el Papa Pío IX, y lo segundo por Pío XII.

PROFECIAS PARA NUESTROS TIEMPOS, DEL 2 DE FEBRERO DE 1634
*    En el siglo XX  cundirán herejías, se apagará la luz preciosa de la Fe en las almas por la casi total corrupción de costumbres. Habrá grandes calamidades públicas y privadas. Las pocas almas fieles a la gracia sufrirán cruel e indecible, al par que prolongado martirio; por este sufrimiento serán consideradas mártires. Habrá un ambiente envenenado de impureza que reinará, que a manera de un mar inmundo correrá por calles, plazas y sitios públicos con una libertad asombrosa, de manera que no habrá en el mundo almas vírgenes.

*    Con poder y habilidad, el mal se introducirá en los hogares, apagando la luz de la inocencia en los corazones de los niños.
Las palabras de Nuestra Señora se cumplen  plenamente por la televisión y otros medios de comunicación, que ocupan lugar de privilegio en los hogares y en la mayoría de los sitios públicos.

*   Escasearán las vocaciones sacerdotales, y ¡cuántas vocaciones religiosas perecerán, por falta de formación! Aunque no faltarán sacerdotes santos en el clero regular, mas en el secular se afianzarán menos en su vocación.

Nuestra Señora del Buen Suceso hizo especial hincapié en señalar: 
*    …el desprecio que tendrán los vivientes de ese siglo por el Sacramento de la Penitencia; como enraizados en el pecado tratarán de desconocerlo, para ellos nada será pecado; los mundanos harán caso omiso de él; los sacerdotes, unos lo mirarán con indiferencia, otros no lo administrarán, o lo harán despectivamente, alejando a las almas de él.   Como una excepción, brillará el Santo Cura de Ars, Juan Bautista Vianney, santificándose justamente por la prioritaria importancia que daba a este Sacramento.

*   Es la noche oscura de la Iglesia, muchos perderán su espíritu por la falta de un Prelado y Padre que vele con amor, suavidad, fortaleza, tino y prudencia. Son necesarias muchas oraciones para que Dios ponga fin a tan aciagos tiempos   enviando a quien restaurará la Iglesia y el espíritu de sus sacerdotes; estará dotado de una rara capacidad, de gran humildad, de fortaleza para defender los derechos de la Iglesia; será de corazón tierno y compasivo. Para la venida de este restaurador, hará contrapeso la tibieza de las almas consagradas a Dios. Igual responsabilidad tendrán de que el maldito satanás se apodere de estas tierras; todo lo conseguirá por tanta gente sin Fe que como una nube negra oscurecerá el cielo limpio de la república consagrada al Sagrado Corazón de Jesús, entrando con ellos todos los vicios, y viniendo por ellos toda clase de castigos: hambre, pestes, pendencias, apostasía…

*    Habrá una guerra formidable y espantosa; será triunfante la maldad. Entonces será llegada mi hora, en la que yo, de una manera asombrosa destronaré al soberbio y maldito satanás, poniéndole bajo mi planta y encadenándole en el abismo infernal, dejando por fin libres a la Iglesia y a la patria de su cruel tiranía.

*    Hay dejadez y descuido de las personas que tienen cuantiosas riquezas, que verán con indiferencia que la Iglesia será oprimida, perseguida  en su virtud, triunfante la maldad, sin emplear santamente las riquezas en la destrucción del mal y la restauración de la Fe.
Es interesante esto; quiere decir que emplear dinero para la destrucción del mal, ¡es santo!; claro que no solo dinero hay que invertir, también tiempo, esfuerzo, estudio, sacrificio, lucha. La restauración de la Fe, por la destrucción del mal, es la gran inversión para el cristiano.

La Virgen del Buen Suceso pidió a la Madre Mariana que mandara hacer una imagen tal como la veía a Ella: con el Niño, el báculo de Abadesa y las llaves con las que guarda la integridad de su convento. Le indicó el nombre del imaginero “porque tiene conciencia delicada y guarda escrupuloso los mandamientos de Dios y de la Iglesia…”.
Se hizo como la Virgen lo indicó, y cuando la talla estuvo casi terminada,  el Cielo se hizo presente en el Monasterio: San Francisco y los tres Arcángeles,  envueltos en fulgores sobrenaturales y cánticos celestiales,  transportaron de asombro y dulzura el alma de las monjas, trabajando en la perfección y conclusión de la milagrosa imagen que aún hoy se puede venerar en el antiguo Monasterio.

Las palabras de Nuestra Sra. de El Buen Suceso nos aseguran Su papel mediador entre los hombres y Dios:
*    Vengan a mí, para conducirlos yo a El.

La Madre Mariana adelantó que estos anuncios serían conocidos recién en el siglo XX; y también ella. Y así está siendo.

Volviendo a las enseñanzas de San Pedro y San Pablo, estas profecías inspiradas por el Espíritu Santo, si las tenemos en cuenta serán las antorchas que iluminen la noche oscura que estamos viviendo. Que nos sirvan para reflexionar, para arrepentirnos, para corregir, para vigilar; en una palabra, para volver al redil de Dios, de la mano de Su Santísima Madre, que nos anuncia el Buen Suceso de la restauración completa. Tengamos confianza, porque la estrella de la mañana nacerá en los corazones, en el nuevo día que vendrá. Y el triunfo del Corazón Inmaculado de María será una hermosa realidad.    
 
Nuestra Señora anunció la derrota del demonio y de su obra, la Revolución gnóstica e igualitaria, y la restauración de la Civilización Cristiana
BIBLIOGRAFIA
Monseñor Dr. Luis E. Cadena y Almeida: “Madera para esculpir una Santa”, The Foundation for a Christian Civilization, Estados Unidos de América del Norte. 1987

Afonzo de Sousa: “Mística confidente de la Virgen Santísima previó la crisis actual” Catolicismo, N° 458, febrero de 1989 San Pablo, Brasil

Severo Gómez Jurado, S. J.: “Vida de García Moreno”  Ed. Don Bosco, Quito, Ecuador, 1970

Plinio María Solimeo: “Nuestra Señora del Buen Suceso, profecías y esperanzas para nuestros días” Rev. Catolicismo, febrero de 1988, San  Pablo, Brasil

Nuevo Testamento: II carta de San Pedro a los Judíos, Cap. I, 19-21; II Carta de San Pablo a Timoteo, Cap. III, 16;  Carta de S. Pablo a los Romanos, Cap. XII, 12. La Sagrada Biblia, traducción de la Vulgata de Don Félix Torres Amal, Barcelona, 1983

Enrique de Gandía: “La Independencia Americana” –Ensayo- Colección “Los libros del mirasol”, Ed. Compañía Gral. Fabril Editora S. A., Bs. As. 1961

Luis María Mesquita Errea: “Las profecías de Fátima y el triunfo del Inmaculado Corazón de María”, Ed. Comité de Recepción y Homenaje a la Sagrada Imagen Peregrina Internacional de la Virgen de Fátima, Sañogasta, La Rioja, 2001

sábado, 25 de enero de 2014

"...Por la aceptación pasiva de las opiniones impuestas, el apagamiento de las facultades críticas, la pereza de examinar..."

“El público ve como le dicen que es” – Medios publicitarios y masificación

El Chiado, un tradicional barrio de Lisboa
Eça de Queiroz (s. XIX!) describió con gracia un fenómeno terrible: la opinión masificante que imponen los medios de comunicación
 
Medios de comunicación masificantes: “El público ve como le dicen que es”

El proceso revolucionario de la masificación, por el que el pueblo es llevado a perder sus convicciones e identidad transformándose en masa -tema central en el
magisterio de Pío XII y en “Nobleza y élites tradicionales análogas”-, no es de ahora.
Si los medios dicen que un modesto hotel es una
catedral gótica, pronto muchos "verán" arcos góticos,
rosáceas y estatuas medievales
Lo observó con fina ironía el gran escritor portugués del siglo XIX, Eça de Queiroz –genial, aunque no siempre recomendable… ¿Si así era en aquellos tiempos, cómo será ahora, con la tv, Internet y la deformación de la realidad practicada a diario por el “macrocapitalismo publicitario”?
hombre sin discernimiento eça de q
“…el público ve como le dicen que es…”
A continuación presentamos el texto, con pequeñas aclaraciones:

 “Las Farpas [revista literaria] tenían completamente otro procedimiento: era obligar a la multitud a ver verdadero. Un gran pintor de París decíame el año pasado: La multitud ve falso… Ve falso, sí, en Portugal sobre todo. Por la aceptación pasiva de las opiniones impuestas, por el apagamiento de las facultades críticas, por pereza de examen –el público ve como le dicen que es.
“Que mañana el Diario de Noticias, o bien otro órgano de prestigio, declare que el Hotel Alliança, en el Chiado [barrio típico de Lisboa] es una maravillosa catedral gótica, que insista sobre esto en las noticias locales y en el suplemento; -y dentro de una semana el Público vendrá a hacer en el largo de Loreto [plazoleta cercana al hotel] semicírculos extáticos y verá, positivamente verá, las ojivas, las rosáceas, las torres, las maravillosas esculturas del Hotel Alliança. (…)”
(“Obras de Eça de Queiroz – Notas contemporáneas”, in “Ramalho Ortigao – Carta a Joaquín de Araujo”, traducc. de Andrés González Blanco, Biblioteca Nueva – Madrid)


sábado, 18 de enero de 2014

Carlomagno, profeta y vencedor de los enemigos de la Civilización Cristiana -I-

En base a notas tomadas de exposiciones verbales de
PLINIO CORRÊA de OLIVEIRA
Carlomagno, por Durero, con las insignias imperiales, el águila de Alemania y la flor de lis de Francia

        El conceptuado historiador Juan B. Weiss, en su “Historia Universal”, brinda los siguientes datos biográficos:
         En 772, a los 30 años, Carlos asumió el gobierno del reino de los francos. Con toda razón fue llamado “magno”, mereciendo ese apelativo como general y conquistador, ordenador y legislador de su inmenso imperio, y como promotor de toda la vida espiritual de Occidente.
         Con su gobierno, las ideas cristianas lograron victorias sobre los bárbaros. Su vida fue una constante lucha contra la grosería y la barbarie que amenazaban la Religión Católica y la naciente cultura.
         Emprendió nada menos que 53 expediciones militares, contra  los sajones,  los aquitanos,  los lombardos, los árabes de España, los turingios, los avaros, los bretones, los bávaros, los eslavos, los sarracenos de Italia, los dinamarqueses y los griegos.
         En la Navidad de 800, el Papa San León III lo elevó a la dignidad de Emperador, fundando así la más noble institución temporal de la Cristiandad, el Sacro Imperio Romano-Germánico.
El 28 de enero de 814 murió Carlos, después de recibir la Sagrada Comunión. Fue enterrado, de acuerdo a la leyenda, en un nicho de la Catedral de Aachen (Aquisgrán), en posición erecta, sentado en un trono, empuñando la espada y teniendo el libro de los Santos Evangelios.
         Es el modelo de los emperadores católicos, el prototipo del caballero y la figura central de la gran mayoría de canciones de gesta medievales.
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         Carlomagno, con sus hazañas y su grandeza, evoca la figura extraordinaria de Moisés. Este fundó el orden del pueblo elegido, prefigura de la Cristiandad. Fue quien recibió la revelación de los Diez Mandamientos y condujo al pueblo elegido hasta las puertas de la Tierra Prometida, sacándolo del cautiverio y constituyendo los elementos fundamentales para consolidarse y preparar las condiciones para que de él naciera el Salvador.
         Carlomagno tuvo una tarea análoga. Cuando el pueblo católico corría peligro de hundirse en una servidumbre inminente a manos de los peores adversarios, por una lucha tremenda los venció a todos estableciendo los fundamentos de la Civilización Cristiana.
         Cuando los bárbaros comenzaron a instalarse en suelo europeo e imponer su tiranía, se vio que, en el Imperio devastado, había quedado en pie la Iglesia. Había un punto de salvación para intentar salir del abismo: fortalecer la influencia de la Iglesia y así volver a levantarse de la situación miserable en que Europa había caído.
         Una nueva catástrofe se produce en la Península Ibérica, que es invadida por mahometanos a causa de la flojera y quinta-columnismo de los visigodos que habitaban España. Ella fue tomada en su mayor parte y la oleada árabe comenzó a invadir la Europa semi-romana y semi-bárbara a partir de los Pirineos.
         Los mahometanos desembarcaban en Italia, en el sur de Francia, y comenzaban sus invasiones. Esa llaga viva que era la Europa de aquel tiempo empezó a sufrir también el castigo de los musulmanes.
         Fue en ese momento, en que todo parecía perdido, que Dios suscitó ese hombre extraordinario que fue Carlomagno. Un hombre que –a nuestro entender- fue un profeta; un hombre que realizó el reino de Dios porque tenía el don de comprender en qué consistía, y de conducir a otros a unir sus voluntades para esa realización. Tenía –por sobre todo- el don de vencer, de derrumbar los obstáculos que se opusieran a alcanzar ese fin.
         Como vimos, al frente de los francos, hizo más de cincuenta expediciones militares en las que descalabró completamente a los bárbaros. Luego contuvo, también, el poderío mahometano. Y así hizo volver atrás las puertas de la Historia. Esta parecía condenar irremisiblemente al pueblo latino a la desaparición bajo la presión germánica y la mahometana.
Carlomagno salvó la latinidad; y, salvándola, salvó la Cristiandad.
                                             

         El hombre que realizó tan extraordinarias hazañas era hercúleo. De elevada estatura, trazos regulares y bien formados, conservando algo de juvenil aún en la ancianidad, y, en su mocedad, algo de la madurez de la ancianidad. De joven infundía respeto como si fuera mayor, y, en su vejez, sabía infundir entusiasmo como si fuese joven.
         Al mismo tiempo era amable al punto de que la leyenda popular lo llamaba “el rey de la barba florida”, de quien, al sonreír, nacían flores. Podemos medir la riqueza de su personalidad: terrible en el combate –al enterarse de que estaba presente en un frente de combate, sus adversarios sabían que media batalla estaba perdida; y asimismo tan gentil, que parecía que de su barba nacían flores.
A la par de gran guerrero fue gran formador de hombres. Constituyó un conjunto de varones que pasó a la Historia: los Doce Pares de Carlomagno. Cada uno de ellos era como un hijo y embajador de él, dotado de su “carlomagnicidad” y participando de su majestad, fuerza y grandeza.
         En esa relación se destaca el valor del nexo que los unía. Solidaridad sin orgullo ni envidia, que buscaba el servicio del Emperador y así servir la causa de la Civilización Cristiana, y análogamente servir a la Iglesia Católica, a la Ssma. Virgen y a Nuestro Señor Jesucristo en lo más alto de los Cielos. Por eso eran tan unidos, realizando el ideal de la amistad noble, fuerte, varonil, sin pretensiones y leal, que caracterizó a los Pares de Carlomagno.
         Siguiendo una tradición cristiana, en varios países de Europa  la alta Nobleza trató de asumir el título de Par. Ejemplo de ello son los Pares del Reino, en Francia y en el Reino Unido(**) –[(**)nota: también lo hicieron los conquistadores en Hispanoamérica, como veremos más adelante en Revolución y Contra-Revolución en las tres Américas, tema que venimos desarrollando en  este sitio].
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Carlomagno no sabía leer ni escribir. Al contrario, sin embargo, de los que creen que el pensamiento comienza en un libro, y que antes de pensar en un asunto comienzan por comprarlo, sabía ver la realidad de muy diferente modo. Tenía una tal noción de las cosas, una tal inteligencia, que organizó la instrucción en todo su Imperio convocando a hombres como Alcuino, capaces de desempeñarse como una especie de Ministros de Cultura y Educación.
         No sólo eso. Había Concilios de Obispos, en los que participaba. Viendo a los Obispos tomar decisiones –pues a ellos les cabe decidir en asuntos eclesiásticos- hacía uso de la palabra y entraba en los debates teológicos, generalmente con éxito. Era en esos casos quien tenía la fórmula teológica correcta, pese a no haber estudiado en los Seminarios. Se comprende, así, lo que era este varón…
Fue el muro de defensa de la Iglesia, el sostén de la Iglesia, el hijo de la Iglesia. No invadió sus derechos, respetó su soberanía, le reconoció todo su poder.
¿Cuál fue la actitud de la Iglesia hacia él? Lo veremos en la restante nota.


domingo, 5 de enero de 2014

La leyenda de los Tres Santos Reyes




Los Reyes Magos ejercieron una poderosa atracción sobre la cristiandad medieval. Su generosidad, espíritu de fe y de aventuras, y su grandeza, despertaron gran fascinación en las almas sedientas de maravilloso.
Caballeros y peregrinos  traían de Tierra Santa narraciones acerca de los misteriosos personajes reales que formaron la leyenda. El docto Johannes von Hildesheim, fecundo escritor,  Abad de Marienau, y profesor en Avignon y París (s. XIV), fue un destacado recopilador de estos relatos, cuya versión de la leyenda encantaba al propio Goethe. Veamos algunos pasajes de este relato penetrado de un perfume de inocencia, propio de la auténtica Navidad (*).

Primeros fieles de la gentilidad
“Todo el mundo de Oriente a Occidente alaba y honra a los Tres Santos Reyes. Como fulgurantes rayos de sol brilla su fama. En la tierra del Levante se desarrolló su vida corporal. Allí buscaron al verdadero Dios Hombre, lo adoraron y le trajeron sus dones, tan ricos en significado.
“Fueron estos primeros fieles de la gentilidad los primeros paganos que se convirtieron e hicieron votos de castidad y pureza y llevaron una vida santa”. Sus reliquias se veneran en la portentosa Catedral de Colonia, elevada en su honor.

El Monte de las Victorias
La Montaña de Vaus, en la India, llamada también Mons. Victorialis –Cerro de las Victorias- sobresalía por su altura sobre todas las demás. Allí los Indos mandaban vigías para anunciar cualquier peligro por señales de fuego o de humo, según la hora. El profeta Balaam había anunciado: “surgirá una estrella de Jacob y derribará a todos los hijos de Set” (los enemigos de Dios).
Los ancianos pagaron generosamente vigías y ellos mismos subieron al Monte Vaus para observar si, de día o de noche, de cerca o de lejos, aparecía una estrella o una luz inesperada, debiendo comunicarlo de inmediato.
La profecía se mantuvo por mucho tiempo en todos los pueblos de Oriente. Había una estirpe de “los nobles de Vaus”; a ella pertenecía el rey Melchor, que regaló el oro al Niño Dios.
También existía en Oriente la ciudad de Akkon, de magnificencia legendaria.  Allí se dirigieron desde la India los nobles de Vaus, construyendo un poderoso castillo de esplendor real. Conservaba una corona de oro recamada de gemas, piedras preciosas y perlas. Tenía inscripciones con letras del alfabeto caldeo y el signo de la cruz,  además de una estrella. Habría pertenecido a Melchor, que también era rey de Nubia. Dios obró por ella milagros en honor a los tres reyes. Cuando alguien caía víctima de apoplejía, se la ponían sobre la cabeza y enseguida se levantaba, curado.

Vigilia en lo alto del cerro
Aumentaba entre los gentiles el deseo de que se cumpla la profecía de Balaam, sobre la cual, aunque paganos, no tenían la menor duda. Buscaron doce hombres sabios y dignos y los enviaron al cerro. Cuando uno moría, otro lo reemplazaba. Su misión era descubrir la estrella y advertir el Nacimiento del Hombre al que las estrellas servían.
Era el mejor lugar para contemplar el firmamento y tenía un espacio destinado a un fin especial que fue cumplido después del Nacimiento: levantar una capilla. Allí pusieron una columna finamente labrada sosteniendo una estrella que giraba con el viento y brillaba a lo lejos.

La estrella se levanta sobre la montaña de Vaus
A la misma hora en que nacía el Salvador, se levantaba sobre el Monte de las Victorias una estrella. Lentamente, como si fuera un águila, permaneciendo inmóvil sobre la cumbre. Iluminaba al mundo entero.
Ni siquiera el sol del mediodía lograba oscurecerla. Tenía la figura de un niño y el signo de la cruz. Una voz se oyó de la estrella diciendo: “Hoy ha nacido el Señor, el Rey de los Judíos, que es la esperanza y el Señor de los gentiles. ¡Id, pues, buscadlo y adoradlo!”

Los reyes se ponen en camino
Los que vieron y oyeron esto se atemorizaron, admirados, pero no dudaron que fuese la estrella anunciada por Balaam.
En la India, Caldea y Persia, los tres reyes  recibieron la noticia, llenos de alegría de que les fuera permitido vivir los días de bendición en que apareciera el astro.
No se conocían entre sí ya que sus reinos quedaban distantes, pero recibieron la noticia al mismo tiempo. Se prepararon debidamente, con regalos de profunda significación, vestimentas magnificas y lujo real, con caballos, mulas y camellos, y una larga comitiva, y partieron a buscar y adorar al Rey recién nacido, que sentían tan por encima de ellos . Por eso se vistieron del modo más rico y distinguido y enviaron una gran caravana con comida, bebida y bastimentos.
La estrella los guiaba en el camino. Durante el día descansaban y a la noche andaban, ya que su brillo era como el del sol.
Eran tiempos de paz. Las puertas de las ciudades estaban abiertas. Los habitantes de los reinos que recorrían se atemorizaban y llenaban de admiración al ver a estos reyes con sus grandes escoltas, que viajaban de noche alumbrados como en el día. Nadie sabía de dónde venían ni hacia dónde iban. Dejaban los caminos marcados por los cascos de incontables animales. Largo tiempo se habló de esto en Oriente.

Encuentro en Jerusalén: alegría de los buenos y terror de los malos
“Por diversos caminos llegaron a Jerusalén. Al tener noticia uno del otro se abrazaron llenos de alegría, relatándose el milagro que los reunía allí para el gran acontecimiento esperado por los siglos. Conocieron que ésa era la ciudad real que sus antepasados conquistaran varias veces esperando encontrar al Rey recién nacido”.
Frente a semejante comitiva, tan bien equipada cuanto inesperada, Herodes y los habitantes tuvieron miedo: era tan grande que los muros no podían contener la multitud de hombres y animales. La mayor parte acampó en las afueras, como un ejército alrededor de la urbe.
Sobre la reacción de Herodes y los doctores, que les informaron que el rey habia nacido “en Belén de Judá”, comenta el autor:
“Los doctores sabían desde antes del Nacimiento del Señor, y conocían el lugar de su Natividad. Luego, no tuvieron excusa por su falta de fe y su negativa posterior”. Citando a San Gregorio, añade: “Los judíos tenían el espíritu de profecía pero estaban ciegos y no veían a Aquel de quien tantas cosas habían anunciado. Negaban que Cristo hubiese nacido  pero sabían que nacería. Conocían hasta el lugar de su Nacimiento y lo anunciaron a Herodes a su pedido”.



Los reyes llegan a Belén, guiados por la estrella
Por el camino a Belén encontraron a los pastores, que les anunciaron el mensaje del Angel; los Magos les dieron ricos presentes.
Poco antes de llegar se engalanaron con las más finas vestimentas reales. La estrella los condujo hasta un pesebre, deteniéndose sobre él en el cielo. Un fulgor maravilloso iluminaba la caverna, y, al entrar, vieron al Niño con María, su Madre, cayeron de rodillas y lo adoraron. Luego abrieron sus cofres y le ofrecieron sus dones: oro, incienso y mirra de sus reinos.
Los dones significaban tres propiedades de la Persona de Nuestro Señor Jesucristo: majestad divina, poder real y mortalidad humana.
El incienso significa sacrificio, el oro tributo y la mirra se utiliza para enterrar los muertos, en espera de la resurrección. La santa Fe los ofrece continuamente honrando al verdadero Dios, verdadero Rey y verdadero Hombre.
El oro es un símbolo de honra y templanza virginal, que representa la castidad de los reyes; el incienso, refuerza la idea de pureza sumada a la de devoción y entrega; y la mirra, símbolo de mortificaron, refleja el carácter pasajero de la carne, que por obra de Dios resucitará.
Los tres reyes besaron el suelo frente al pesebre y las delicadas manos del Hijo de Dios. Con modestia y sacralidad depositaron sus dones cerca de la cabeza del Niño. Algunos habían pertenecido a Alejandro Magno y luego a la reina de Saba, que los llevara al templo, de donde fueron robados cuando la destrucción de la ciudad real.

Pobreza, intimidad sacral y grandeza
Encontraron al Niño en tan grande pobreza como les dijeran los pastores. En la humilde vivienda brillaba la luz de la estrella milagrosa con tanta intensidad que todos parecían encontrarse en llamas. Tan absortos estaban que de sus cofres tomaron lo primero que les vino a la mano. El rey Gaspar, con lágrimas en los ojos, trajo un envase con mirra. Un temor sagrado se apoderó de ellos, sumidos en profunda contemplación. Oyeron a la Ssma. Virgen decir suavemente, con la cabeza algo inclinada: “Dios sea alabado”.
Entre los dones se encontraba una esfera dorada que perteneciera a Alejandro Magno. Por su lado de orgullo humano, al tomarla el Niño Jesús, se convirtió en polvo y ceniza.
Como la roca, que, sin obrar humano, se separó de la montaña, y como en la terrible visión de Nabucodonosor, en que el ídolo se convirtió en polvo y ceniza, así también nació Cristo de una Virgen, sin intervención humana. Rebajó a los orgullosos que se sienten poderosos y elevó a los humildes de corazón, como los Santos Reyes Magos.
El poseía, en su deliberada pobreza y pequeñez, el poder de convertir en nada la esfera que representaba al mundo, y de mover las almas para edificar una civilización en que se haga su voluntad, así en la tierra como en el Cielo.

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* La Leyenda de los Tres Santos Reyes („Die Legende von den heiligen Drei Königen“, Ed. DTV, Munich, 1963).