jueves, 22 de enero de 2015

El Alférez, símbolo de la "religión vivida" en el pueblo de Sañogasta



 
Iglesia de San Sebastián de Sañogasta, erigida por el General Pedro Nicolás de Brizuela y Doña Mariana Doria, fundadores del Mayorazgo de San Sebastián de Sañogasta (1663)
San Sebastián, talla atribuida a artesanos indígenas de la zona














El 2 y 3 de febrero se celebran las coloridas Fiestas Patronales en el pueblo de Sañogasta, Provincia de La Rioja. A continuación presentamos un trabajo académico sobre la figura del Alférez, que se remonta a los tiempos de la Reconquista Española, aparece en las ciudades hispanoamericanas del período hispano-indígena y se mantiene con renovado vigor en Sañogasta y numerosos pueblos del Noroeste argentino.


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El Alférez, símbolo de la “religión vivida”

en el pueblo de Sañogasta

                                  “Cuidémonos de quitar a nuestra ciencia su parte de poesía” (M. Bloch)
                                                                           

I. INTRODUCCIÓN

El objeto del presente trabajo es realizar un estudio breve de historia de las mentalidades colectivas en el pueblo de Sañogasta (Valle de Famatina, Provincia de La Rioja), centrado en la figura popular del Alférez de San Sebastián. Se trata de una modalidad con contornos propios de devoción a los Santos Patronos locales, la Virgen de la Candelaria y el mártir San Sebastián, análoga a costumbres similares en toda la región del Tucumán, que se remonta a antiguos tiempos y conserva una notable vitalidad, que justifica más aún la tarea investigativa.

II. DESARROLLO

II, 1. Marco teórico

(…)

II, 2. Planteo de la investigación

Nos proponemos indagar, en una perspectiva histórica, la “religión vivida” de una pequeña comunidad del oeste riojano, especialmente en relación a la realidad, rica en significado, del Alférez, protagonista de un momento muy especial de la vida del pueblo, sus Fiestas Patronales.
Algunos puntos a investigar:
·        Orígenes de las creencias religiosas católicas en Sañogasta
·        Características originales de la devoción a la Virgen de la Candelaria y a San Sebastián – Rol del Mayorazgo de San Sebastián en su difusión
·        El Alférez: i) significado histórico en España; ii) en la tradición del Tucumán y de La Rioja; iii) su rol en la tradición de Sañogasta
·        Panorama actual de la devoción a los Santos Patronos y del rol del Alférez de San Sebastián en este pueblo.

II, 3. Desarrollo de la investigación

El Alférez, su origen guerrero – Su prestigio en la Gobernación del Tucumán (ss. XVI-XVIII)

Los reinos de las Españas se forjaron principalmente en el marco de la Reconquista Española (ss. VIII-XV). Esta guerra no fue tan sólo un choque militar entre árabes y españoles/portugueses, sino también un enfrentamiento entre dos culturas y cosmovisiones correspondientes a la religión católica y la musulmana.
Este carácter bélico-espiritual se acentuó con la formación de las Ordenes de Caballería (Santiago de la Espada, Calatrava y Montesa) en que los caballeros asumían obligaciones análogas a las de las órdenes religiosas.
El carácter de cruzada define el título de la biografía de William Thomas Walsh “Isabel, la Cruzada”, dedicada a la Reina Isabel de Castilla y su marido, Fernando de Aragón, quienes dieron fin a la Reconquista al tomar los últimos bastiones del Islam, especialmente el Reino de Granada (1492).
Esa tónica de defensa del reino no sólo territorial sino también religioso-cultural, representó en la psicología colectiva de españoles y portugueses un alto ideal.  Estos valores nacionales exaltados por Don Pelayo de Asturias, considerado el fundador de la monarquía hispana, estaban simbolizados por el estandarte real.
En la batalla –y entramos aquí más específicamente en el tema- el Alférez era el guerrero destacado, perteneciente a la Nobleza, encargado de llevar el estandarte real y mantenerlo siempre en alto, defendiéndolo hasta agotarse sus fuerzas, como aquel Alférez lusitano que en la batalla de Toro, mutilado por las flechas y mandobles españoles, llegó a sostenerlo con los dientes antes de caer sin vida.
En otras culturas europeas tenemos una idea semejante. (…) el estandarte debe quedar en pie, aún cuando el hombre caiga...
Para completar estas nociones, citamos un texto de 1726:
ALFERAZGO: (...) el Oficial que tiene a su cargo llevar la bandera en su compañía, ya sea de infantería ú de caballería, y marcha en el centro de ella: con la distinción que en la caballería se llama estandarte, y no bandera. (...) es voz arábiga (...) que significa caballero noble (...).
Cita a las Partidas:
De estos Oficiales, el primero, el que recibe más honras, es el Alférez. (...).
ALFÉREZ MAYOR:  Antiguamente mandaba todo lo militar, y llevaba el pendón Real en las aclamaciones de los Reyes: y tiene voto en los Cabildos (...) con asiento preferente à los Regidores, y el privilegio de entrar con espada en el Cabildo. (...).
Cita a Ovando, en su Historia de Chile: “El Alférez Mayor tiene voz y voto en el Cabildo, y el Privilegio de entrar con espada en él” [i].
En nuestra Historia constatamos la trascendencia y poder de convocatoria que tenía el acto de “pasear el estandarte real”, cuyo custodio era el Alférez.
Fue el modo por el que el Teniente de Gobernador Bartolomé de Castro logró reunir a los vecinos que debían poblar efectivamente la ciudad de Catamarca “convocándolos bajo apercibimiento a participar el día 24 de junio de ese año –día del Santo Patrono- en el primer paseo del estandarte real” [ii].
Escenas similares se presentaron en todas las fundaciones y poblaciones. En La Rioja, según texto citado por Armando Bazán: “El día 20 de mayo (Juan Ramírez de Velasco, Gobernador del Tucumán y fundador de La Rioja) montó a caballo, tomó en sus manos el estandarte real y con acompañamiento de todos los capitanes y soldados de su campaña dio un vuelta alrededor de la plaza (...). Llegado en medio de ella se apeó del caballo y agitando el estandarte por tres veces exclamó con fuerte voz: ‘España, España, España, y estas provincias y ciudad de todos santos de la nueva rrioxa, por el católico rey don Felipe’(...)” [iii].
En el “Auto y lista de la gente que entró a la conquista y población de La Rioja” aparece el primer Alférez riojano (aunque no nativo): “Don Joan Ramírez de belasco alferes”; era sevillano, tenía el título de “Don” y era el hijo mayor del Gobernador, cuyo nombre llevaba; falleció en la conquista de Famatina en 1592 [iv]. Por la calidad de la persona podemos medir el prestigio del cargo.

Aquí encontramos los elementos que delinearon la tradición religiosa argentina e iberoamericana colonial, por analogía: el Santo Patrono como “alma” de la fundación o de la población, el estandarte como signo o enseña convocante y el Alférez como portaestandarte. Estas ceremonias iban marcando los “recuerdos colectivos”, como les llama Bloch [v]
Vimos que el Alférez Mayor, responsable de custodiar y llevar el estandarte real en las ceremonias, ocupaba un lugar notable en el Cabildo, que tenía ciertos privilegios. En las Actas capitulares de Santiago del Estero, entonces capital de la Gobernación del Tucumán, encontramos constancias de las formalidades y responsabilidades que tenía. Cuando su titular tenía que ausentarse por razones personales o de servicio, debía antes pedir licencia al Cabildo y depositarlo en manos de las autoridades [vi].

El Alférez en la tradición colonial riojana

En su libro “Las fiestas de San Nicolás en La Rioja”, el Pbro. Dr. Juan Carlos Vera Vallejo da jugosas informaciones sobre las multitudinarias patronales de la Ciudad de Todos Santos, el “Tinkunaco” o encuentro entre “españoles” e “indios”, representados por sendas procesiones, la de San Nicolás, y la del Niño Alcalde.
La fiesta tiene como fondo la conversión de 9.000 indios diaguitas de guerra, obrada por San Francisco Solano –hecho real bien documentado en los testimonios de su proceso de canonización.
De acuerdo a la tradición oral, esta conversión masiva, considerada un “pentecostés americano”, la llevó a cabo el gran taumaturgo franciscano proponiéndole a los guerreros diaguitas adorar la Imagen del Niño Alcalde y aceptarlo como Señor.
El sentido de lo maravilloso de los indígenas, y el carácter jerárquico de su organización, evidenciado en el uso del palanquín para llevar a su cacique, y el respeto a la figura del Inca –personaje muy importante en estas festividades- los predisponía para “aprender su palabra bendita”, como reza el himno riojano.
En la fiesta, los devotos y cortesanos del Niño Dios Alcalde, que representan el elemento indígena, se denominan “ayllis” (probablemente derivado del “ayllu” incaico), y los de San Nicolás, “alféreces” o “alfereces” –como se los llama en Salta- palabra que, en el idioma corriente se acorta a “los alférez”.
En el capítulo IV [vii], cita Vera Vallejo palabras del himno que, como la ceremonia, es conocido como “Tinkunaco”, que se canta en la ocasión, en idioma quechua:
“Acuriso, Acuriso
Alferes tan guasillon
Iglesia may pusa musa
Procesión pullan ciñampa
Mamay Virgen Copacá”

Luego refiere que los Alfereces “son con los allis los dueños de la fiesta y los que más llaman la atención del peregrino y del forastero en las clásicas fiestas (...)”.
“La categoría de los Alfereces que, a manera de cuerpo ecuestre o de caballeros, forman la guardia de honor del Santo, consta del Alférez Mayor, de los doce alfereces que podríamos llamar su consejo y de todos aquellos hombres, jóvenes o niños, que hubiesen hecho al Santo la promesa de vestir en las fiestas el traje propio de los alfereces, de vestirse de alférez, como ellos dicen” .
De su vestimenta resalta la banda, que llevan cruzada sobre el pecho y espalda, adornada de esmalte y de tul de diversos colores, recamada de encajes y cintillas y abundantes lentejuelas, flores artificiales u otros adornos “de gran efecto y colorido”. La banda recuerda la estola de los diáconos o la banda de ciertas órdenes militares (nota: esta última comparación nos parece especialmente válida).
“Cada uno lleva lo que ellos llaman su bandera, o sea una pica o lanza, de altura más que regular”, de paño de color variado, coronada “por una cruz reluciente de color plateado”.
Es “un cuerpo ecuestre y fuera de los actos religiosos van siempre a caballo en briosos corceles bien cuidados y ricamente ensillados”.
Conviene agregar a lo que dice el P. Vera Vallejo que actualmente muchos alféreces son “de a pie”.
Hemos visto que, en los cuerpos militares españoles, la infantería usaba bandera y la caballería estandarte.  En los Alféreces de San Nicolás, llevar el estandarte es privilegio del Alférez Mayor.
“(...) por el propio nombre de alférez, netamente castizo y militar, se vislumbra su origen español y caballeresco, cual si hubiera sido una institución ecuestre y destinada no precisamente al indígena sino a los caballeros y clase distinguida de la ciudad, que de ese modo tenían también su participación activa y no de simples espectadores (...)” (nota: actualmente se ha popularizado, sin perder su jerarquía).
Sobre el origen de estos Alfereces, comparte la opinión del Vicario foráneo Mons. Bazán, “que encuentra en la categoría o cuerpo ecuestre de los actuales alfereces, una continuación o vestigio de lo que fueron en esa misma ciudad de La Rioja los antiguos juegos o torneos ecuestres de nobles caballeros, forasteros o hijos de la ciudad, que formando la llamada Cuadrilla de Calchaquíes, actuaban ceremoniosamente y como elegantes cortesanos en la fiesta de Todos Santos, titular de la Nueva Rioja, fundada por Velasco (...)” .
“Los alfereces de hoy serían así un noble y hermoso vestigio de aquellos torneos caballerescos con que se honraba la fiesta del Patrono, y, según parece, también de la Inmaculada Concepción en la época colonial”.
Como el Pbro. Vera Vallejo subraya, estas fiestas son características y se encuentran muy “impregnadas del espíritu colonial y aun del genuino sabor indígena”. “La Rioja ofrece el raro ejemplo de esa reliquia viviente de su pasado que es la fiesta de San Nicolás y del Niño Alcalde”.

En resumen, los Alfereces de San Nicolás son una reminiscencia de los antiguos vecinos feudatarios que tenían la obligación de armarse en defensa de la ciudad y de mantener sus caballadas y el avío (equipo) de guerra, que era muy costoso [viii].
Sin duda despertaban admiración esos caballeros de la Cuadrilla de Calchaquí, de cuyas filas salía además el Alférez Mayor, responsable del pendón real.
Creemos que hubo una conjunción de ambas figuras históricas que, adaptadas y transformadas por la psicología colectiva, dieron lugar al Alférez del Noroeste Argentino (antigua Gobernación del Tucumán), el que vemos en las fiestas de San Nicolás en nuestra provincia, en Molinos, en los valles Calchaquíes, y en numerosos poblados y capillas de Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy y Santiago del Estero.
Su signo distintivo son los estandartes y banderas. En Vichigasta, los Alférez guardan en la Iglesia (M.H.N.) las banderas y las bandas, como auténticos dueños de casa (no exclusivos).
En estas celebraciones populares vemos al Alférez ecuestre en su aspecto no bélico, sino como un devoto del Santo que conserva elementos del caballero de la Cuadrilla de Calchaquí:

·        El caballo
·        La banda
·        La bandera

Además de estos símbolos de rico significado, mantiene una actitud marcial que es una reminiscencia mental no menos importante, y cumple las órdenes que imparte virilmente el Alférez Mayor.
Hablamos de “alférez ecuestre”, pues por las condiciones de vida actuales es difícil y costoso mantener un caballo, aunque en algunos pueblos –como Sañogasta- hay una proporción importante de caballos en relación al número de casas, que sería interesante cuantificar.
El Alférez actual en La Rioja, Vichigasta, Malligasta, Famatina, Sañogasta, etc., es un devoto de la Virgen o de un Santo, que “tiene promesa”. A menudo, son sus padres quienes lo han hecho Alférez –o aún “esclavo del santo”-, por promesa, en agradecimiento por haberlo sanado de una enfermedad precoz. Asume un compromiso no escrito de serle fiel al santo, de participar todos los años (o algunos) de su fiesta (“p’al año he’i volver”), de custodiarlo.
Se “viste de alférez” (Vera Vallejo). La banda, cuidadosamente bordada con cintas de colores y otros ornamentos y “vivos”, suele ostentar una leyenda: el nombre de su Santo Patrono, o una jaculatoria: “San Nicolás (o San Sebastián, etc.), ruega por mí”. Es un ornamento personal y sagrado, que suele guardarse en la sacristía o en una vitrina de la capilla, “p’al año” o como exvoto.
La bandera (o estandarte): es otra reminiscencia del estandarte del Alférez caballero. La más tradicional es de color rojo, con terminación en dos puntas, dejando en el medio un hueco en forma de ángulo. Otros usan vistosos pañuelos de cuello. Tiene un astil o mango, rematado por una cruz, de plata en algunos promesantes más viejos, y de caña revestida de papel plateado en los más jóvenes.
Cuando desfila frente al santo, hace la “venia”: una reverencia. Es función del Alférez Mayor, o del Segundo Alférez, ordenar con voz marcial: “¡venia!”

El Alférez sañogasteño

No disponemos de documentos que describan en detalle el desarrollo de la evangelización en Sañogasta. Consta que algunos vecinos de La Rioja tuvieron fincas en las proximidades del pueblo de indios de Sañogasta, cuyos legítimos derechos a sus tierras fueron expresamente reconocidos por las autoridades. Es posible que ellos hayan iniciado la evangelización de los diaguitas locales, pero nada hay que lo confirme expresamente.
El 26 de agosto de 1640 se le entregan en merced al General Pedro Nicolás de Brizuela “las sobras y demasías” de las tierras de Sañogasta. Eran los terrenos no ocupados por el “pueblo de indios” existente, contiguos a éste.
Brizuela fue un valiente soldado que prestó señalados servicios en el Gran Alzamiento Calchaquí, que produjo el abandono y destrucción de Londres por el Cacique Chalimín, y amenazó la subsistencia de La Rioja. El historiador chileciteño Carlos Decaro (2002) sintetiza el desempeño militar de Brizuela: “Su actuación fue tan destacada, que sus acciones podrían llenar capítulos enteros de aventuras increíbles...” [ix].
Quizás fue este coraje sumado a otras características personales que le dio gran ascendiente entre los indios amigos. Altas responsabilidades pesaron sobre sus hombros y una de las más difíciles y que requerían mayor capacidad y celo fue la de Visitador de Encomiendas, función que cumplió en dos oportunidades. Investigadores modernos como la Dra. Roxana Boixadós refieren que lo hizo a conciencia y con buen desempeño. Otra característica fue la profundidad de su fe católica. De su matrimonio con Doña Mariana Doria nacieron varios hijos. Es expresivo que su hijo mayor fue el sacerdote Blas Crisóstomo de Brizuela.
Ambos esposos fundaron el Mayorazgo de San Sebastián de Sañogasta, en 1663. Para el pueblo significó contar con la primera bodega de la zona, cultivos nuevos, molino, y el desarrollo de la cría de caballos y mulas (importante producto de comercialización en mercados interregionales como el de Sumalao, en Salta, camino a Potosí), como así también de vacunos, cabras y ovejas. Fue una verdadera “revolución productiva” local.
El Gral. Brizuela trajo además a Sañogasta una artística talla de San Sebastián, y una bella imagen de la Virgen de la Candelaria (ambas se conservan). De acuerdo a las Leyes de Indias, erigió una capilla en la hacienda.
Estos son los comienzos ciertos y documentados de la evangelización del pueblo de indios de Sañogasta y de la devoción a Nuestra Señora y al santo mártir, que son en la actualidad la Patrona de la parroquia y el Patrono del pueblo, respectivamente.
Es posible que el citado hijo mayor del matrimonio, Blas Crisóstomo, haya evangelizado a los diaguitas de Sañogasta, o quizás su medio hermano paterno, Andrés, también sacerdote.
Elena Brizuela y Doria, escritora sañogasteña, relata las grandes líneas de la historia de esta capilla de San Sebastián (M.H.N.)[x]. Allí consta que Pedro Nicolás de Brizuela expresó por escrito su voluntad respecto de la hacienda o finca sañogasteña, la capilla y la Fe:
“todo queda dedicado a la Santa Imagen de Nuestra Señora de Copa-Cabana y al santo mártir San Sebastián, patrón de este sitio y asienda”. Sin duda fue el General Brizuela, vecino feudatario, fiel ejecutor, que ocupó otras dignidades en el Cabildo y también fue su Procurador, propulsor de tantas cosas en Sañogasta, en especial de las devociones referidas, el iniciador de la tradición de alferazgo en dicho pueblo.
Desde su fundación, la capilla se mantuvo en actividad y fue no sólo el centro evangelizador sino también el lugar de celebración de las coloridas fiestas patronales de la Virgen de la Candelaria y San Sebastián.
Entre los testimonios hay tres piezas de especial interés para el estudio de las mentalidades colectivas locales:
Son dos himnos a San Sebastián –el de la visita a las casas y el que se canta durante la novena-, y las alabanzas a la Virgen de la Candelaria.
Según la tradición oral, datan de los tiempos fundacionales (mediados del 1600).
Analicemos algunos trechos de estos cánticos.
Del himno de la visita a las casas (que recorre cada vivienda del pueblo, durante tres días, cantando y rezando):
“San Sebastián de los indios/ hoy los viene a visitar...”
·        Esta estrofa, que ya no se canta por motivos que desconocemos, permite inferir que el canto viene de la época de la población indígena.
·         “la tierra y plantas esperan/ verde será tu favor/ misericordia Señor!”
·        Aquí se expresa el pedido de los fieles a que el Santo conceda agua de regadío y cosechas abundantes; revela el carácter agrícola de la economía sañogasteña, que hoy perdura.
 “Dios se los pague, mis hijos/ me voy muy agradecido., misericordia Señor!”
·        Es tradicional –e impensable no cumplir con la costumbre- de que el dueño de casa dé una limosna. El santo agradece, cortés y paternalmente.

El himno “de la novena” está compuesto en el mismo estilo:
El fiel le dice al Santo: “tu tierno pecho, Padre, he buscado, pues eres refugio, del que ha pecado”.
La paternalidad del santo, una constante en el texto, denota su gran antigüedad.
“En este valle, de triste llanto, todo se acoge, Padre, a tu amparo
 “Yo soy tu hijo, Padre querido, del alma mía, eres la vida”
“Vivir no puedo, Padre, sin ti, o Santo Mártir, ruega por mí...”

Las Alabanzas de la Virgen de la Candelaria son cantadas con delicadeza y lentitud, en ambiente de recogimiento y veneración:
“Laudemos cantando, la Hija, la Esposa, la Madre amorosa
y Quien la formó”
 “Gloria a Ti que del averno, nos sacaste Madre mía,
gloria a Ti Virgen María, gloria a Ti, honor eterno”
“Concebida en el tiempo, de culpa inocente,
que a la triste serpiente, la cabeza pisó”.
·        Las expresiones arcaicas evidencian la originalidad y antigüedad de las Alabanzas.
Las Fiestas Patronales de Sañogasta se celebran invariablemente en las propias fechas del 2 y 3 de febrero.
Comienzan con la visita a las casas, antes de principiar la Novena. Es un acontecimiento para el pueblo. Se inicia al amanecer, tirando bombas de estruendo, que reemplazan los cañonazos de los tiempos monárquicos, y haciendo repicar alegremente las históricas campanas.
La primera casa visitada es la del Vínculo,  o, como también se le llamaba en tiempos antiguos,  Señor de San Sebastián de Sañogasta, hoy ocupada por sus descendientes, próxima a la Iglesia.
Durante la novena, se “da el alba” de esta manera, a las 5 de la mañana, lo que se repite al mediodía. Cada noche pertenece a los “alumbrantes” de cada barrio; la última noche era conocida antaño como: “de la Casa del Vínculo”; dada la extinción del Mayorazgo de los Brizuela y Doria alrededor de 1920, se le llama ahora “la Noche de los Doria”.
En la visita a las casas y a lo largo de la Novena, los “alférez” ocupan funciones esenciales: custodian las sagradas imágenes, “vestidos de alférez”, y tocan “la caja del Santo”, reminiscencia del pregonero virreinal.
El 2 y 3 de febrero, son los responsables de organizar las procesiones de Nuestra Señora de la Candelaria y de San Sebastián. Cuando salen “los Santos”, forman cordones, comandados por el Alférez Mayor.
Esta cofradía de fieles es informal y consuetudinaria. No tiene estatutos ni personería jurídica. El Alférez Mayor dura un largo tiempo indeterminado, y es elegido por los otros alféreces de viva voz, en forma directa.
La mayoría de los alféreces son de antiguas familias del pueblo. El Alférez Mayor es siempre un hombre de campo típico.
Ante la proximidad de las fiestas, los “Alférez de San Sebastián”  preparan las bandas y banderas, y los que salen a caballo, que son más de un centenar (alta proporción en un pueblo de poco más de 2.000 habitantes), se presentan espontáneamente.
El 2 a la tarde, tiene lugar la confesión de los alféreces. Ese día se celebra también la procesión con las velas encendidas, de hondo significado.
La mayor participación popular se da el día 3, cuando se celebra, por tradición, la fiesta de San Sebastián, que de acuerdo al Santoral es el 20 de enero, práctica que viene de los antiguos tiempos en que los escasos sacerdotes agrupaban las festividades para poder atender a las pequeñas comunidades escondidas en cada recodo de las montañas, a las que llegaban a caballo o en mula.
 A las 8 de la mañana del 3, temprano, para dar tiempo a ensillar, es la “misa de los alférez”. La Iglesia se halla atestada de varones con sus bandas y banderas. En los últimos tiempos, muchas mujeres se han hecho “alférez”, pero sigue siendo predominantemente un rol del varón.
A las 11 se celebra la misa solemne o función. Al terminar, una fila larga y silenciosa de hombres ,  mujeres , jóvenes y niños entra tres veces a la Iglesia caminando lentamente, para “tomar gracia” de los Patronos. Terminado este acto de veneración, oración, acción de gracias, las Sagradas Imágenes son llevadas en andas a la galería de la Iglesia, situada en alto, donde recibirán el sentido homenaje de “los alférez” a caballo.
Luego, sus congéneres de a pie forman cordones para contener el público expectante. ¡Llega el momento esperado del año! Los jinetes van a buscar sus cabalgaduras, atadas alrededor de la plaza. Se ven machos, mulas y caballos de todos los pelajes, con aperos chapeados de plata, magníficos ponchos, carpinchos,  y  las mejores artesanías, junto a otros que –sin llegar al extremo del inglés que armó una montura con la ropa de su valija, como cuenta Gutiérrez en “Viaje infernal”-, apenas han podido reunir los elementos mínimos, ensillando con peleros y cincha, sin estribos, como lo hacen cotidianamente, cuando salen a dar una vuelta, o en las cuadreras.
Comienzan a repicar las campanas y a atronar las bombas. Los Alférez desfilan con garbo. El Alférez Mayor  detiene  la fila y dirige unas rápidas palabras en homenaje a “los Santos” y da las vivas: Viva la Virgen de la Candelaria! Que viva San Sebastián! Viva Sañogasta!
Y luego se lanzan al galope, alrededor de “la plaza”.
También participan grupos tradicionalistas, como los Camperos de San Sebastián (que también son alférez), locales o de otros pueblos, a veces distantes.
Cuando   pasan a caballo delante de los Santos hacen la venia con su bandera.
Luego de la tercera pasada de los jinetes termina lo que constituye el auge de la fiesta. A la tarde tendrá lugar la procesión del Santo, en la que todos van de a pie, con bandera y banda. Y a la vuelta, la despedida final “hasta el año que viene, si Dios quiere”.
La informal cofradía no es sólo una vistosa tradición multisecular. La condición de Alférez representa un compromiso de ser devoto del Santo y de la Virgen, de custodiarlos y de mantener la tradición.
Los intentos de cambios promovidos en determinadas circunstancias por personas influyentes no pertenecientes al medio fueron rechazados, por oposición de los alféreces y del conjunto del pueblo.
En las últimas festividades (2 y 3 de febrero de 2005), se hallaron presentes investigadores en Historia y Genealogía venidos de otras provincias; también me encontraba presente. Conversando con ellos advertí que les llamó la atención especialmente la gran cantidad de jóvenes que participaban en las filas de los “Alférez”. En fotos de medio siglo atrás, y por comentarios de personas viejas del pueblo, se observa que la fiesta ha ido creciendo en número de gente y en importancia. La juventud de Sañogasta participa en forma activa y creciente. Desfilan y toman parte muchos jóvenes alfereces ecuestres y de a pie. Quizás la pérdida de las tradiciones por la masificación los han motivado subconscientemente a reafirmar las costumbres aprendidas de sus mayores.

III. CONCLUSIÓN

Según Varagnac, las poblaciones campesinas formaron una “arqueocivilización” de raíz neolítica, que mantuvo importantes afinidades durante milenios y sólo cambió profundamente con la Revolución Industrial.
En estas poblaciones riojanas se mantuvo el ambiente rural sin que la industrialización (que ocupa a centenares de obreros de la zona en la Curtiembre Yoma) haya implicado un crecimiento demográfico brusco, ni tampoco el anonimato y el cambio de ritmo de la existencia diaria que provocó en los grandes centros urbanos. En suma, no alteró radicalmente el estilo de vida.
El arraigo de la fe católica y las costumbres tradicionales en la población han permitido que la antigua figura del Alférez de San Sebastián haya perdurado, renovándose espontáneamente.
Sus características obviamente difieren en parte de los Alféreces caballeros que, en tiempos medievales o virreinales, comandaban la tropa, llevaban el estandarte, e  integraban el cabildo.
Adaptándose los criterios y costumbres al paso del tiempo, se mantiene y renueva lo esencial de la antigua tradición religiosa del siglo XVII, integrada en las formas de vida del siglo XXI: la del Alférez como una forma de devoción con notas caballerescas, cuyo exponente más típico es el ecuestre.
Los Alféreces de San Sebastián conservaron de los antiguos un símbolo muy importante: la bandera o estandarte. En aquéllos, era la insignia real o de una compañía militar. Aquí, es la insignia del Santo Patrono, a quien se ve como un Padre espiritual, un protector poderoso, un intercesor ante la Virgen Reina de todos los Santos y el propio Dios, y un garante de la continuidad de su universo de valores sociales y legado de costumbres.
En la cambiante realidad argentina e iberoamericana de los tiempos de la globalización y de la cultura masificante difundida por la TV, esta forma de “religión vivida” reviste una perduración que es notable por su continuidad a lo largo de más de tres siglos y medio, y por tratarse de una tradición viva y en crecimiento, que une a varias generaciones en un patrimonio espiritual y axiológico común.






[i] Diccionario dela Real Academia Española, ed. 1726, p. 198.
[ii] Armando R. Bazán, “Historia de La Rioja”, ed. Plus Ultra, ed. 1979, p. 156.
[iii] Ibid., p. 65.
[iv] Alejandro Moyano Aliaga, “La Rioja – Revelaciones Documentales acerca de su fundación”, Junta Provincial de Historia de Córdoba, ed. 1991, pp. 2 y 8.
[v] M. Bloch, “Introducción a la Historia”, F.C.E., Breviarios, 4ª ed., 1965, p. 10.
[vi] Actas Capitulares de Santiago del Estero, t. I, Ed. Gmo. Kraft, Buenos Aires, 1941.
[vii] III edición, La Rioja, 1970.
[viii] Ponencia “Los Nieva y Castilla en Catamarca colonial”, II Jornada Histórico-Genealógica del Tucumán y Cuyo, La Rioja, 2003.
[ix] “Reseña Histórica de la Ciudad de Chilecito y sus Distritos”, Lic. Efraín de la Fuente – Prof. Carlos Decaro, Ed. Auspiciada por el Min. de Salud y Educación de la Prov. de La Rioja y por el Hon. Concejo Deliberante de Chilecito, año 2003, p. 52.

[x] Iglesia de San Sebastián de Sañogasta – Su Historia (para la Comisión de Monumentos Nacionales), Sañogasta, año 2000.

Universidad Nacional de Catamarca

Facultad de Humanidades
Cátedra: Introducción a la Historia – Plan 89
Carrera: Licenciatura en Historia
Profesores a cargo: Lic. María Mercedes Díaz
Profesor Adjunto: Lic. Ricardo Toranzo
Jefe de Trabajos Prácticos: Prof. Jorge A. Perea
Alumno: L. M. E.
Condición : libre
Año Académico: 2004
Título del Trabajo Práctico:
Esbozo de un estudio histórico de las mentalidades colectivas:

El Alférez, símbolo de la “religión vivida” en el pueblo de Sañogasta


lunes, 5 de enero de 2015

Epifanía, fuego y luz - Inocencia y suma de las edades




                                                      Los patriarcales Reyes Magos

-Bueno, chicos, les voy a contar la historia de los Reyes Magos, como ustedes piden, contestó la catequista. Hacía calor, pese a que estaban en Antofagasta de la Sierra, célebre por el frescor de sus tardes. De las cumbres del cerro, como de un gigantesco volcán, salían nubes enormes que tapaban el cielo.
Los chicos, en rueda, miraban el grabado que mostraba la catequista, donde aparecían, recortados en el cielo de Oriente -de donde nace la luz-  envueltos en una nube que se fundía con los insondables desiertos, unos hombres misteriosos, patriarcales, cuyas barbas, como de fina lana, parecían envolver muchas historias y leyendas.
Veían a Melchor -anciano lleno de sabiduría; a Gaspar - joven vigoroso y bello; y a Baltasar, alegre y sacrificado negro, retinto y reluciente, cuya barba tenía más curvas que el retortuño del campo.
De ellos dijera el Rey Profeta David -ancestro del Niño Jesús- : "lo adorarán todos los reyes de la tierra" y "los Reyes de Arabia y Saba traerán sus regalos" (Sl 71). ¿Eran persas, caldeos, etíopes o indos? Es parte del misterio que los rodea…
-Pero lo más probable es que vinieran de Arabia..., siguió la catequista, ante los niños azorados por tantos nombres y pueblos extraños... 
                                            El profeta Balaam castigando a su mula
-Que en aquellos desiertos y oasis no habían olvidado lo que miles de años antes profetizara Balaam: "una estrella se elevará de Jacob , un cetro surgirá de Israel y aniquilará a los Príncipes de Moab". Por eso subían a los cerros a observar el cielo, esperando descubrir algo nuevo.
¿Y cómo habrían podido encontrar al Niñito, escondido en una cueva?
La señorita les contó que Dios ya había guiado al pueblo por el desierto por medio de una columna de nube, que de noche brillaba como el fuego. Y que a los Reyes los guió con la estrella más cristalina y brillante.
- Para San Crisóstomo, la estrella de Belén era un Angel. ¿No les parece bello? Todos asintieron...
-Y la estrella los guió hasta Jerusalén, y allí... desapareció. En ese lugar esperaba a los reyes una desilusión muy grande, toda una probación para su fe. Pues Dios, para fortalecer a sus fieles, permite a veces pruebas dolorosas…
Jerusalén era la capital de Israel, y ante un acontecimiento como la Natividad del Mesías prometido, debería haber habido festejos y alegría. Y encontraron todo menos eso. 
                                  Herodes, relajado usurpador del trono de Israel,
                                            que le correspondía a San José
Un usurpador, Herodes, ocupaba el trono de Israel (trono que le correspondía a San José, conforme enseñan San Pedro Julián Eymard, San Juan Bosco en su Historia Sagrada, etc.).
Los judíos les dijeron a los Reyes dónde encontrar al rey recién nacido, a Quien, aunque lo esperaban hacía milenios, no se molestaron en ir a adorar... 

                                             "Tenían las Sagradas Escrituras pero no tenian fe..."
Tenían las Sagradas Escrituras pero no tenían fe y vivían olvidados del Redentor, al que imaginaban un rey poderoso y próspero, que los haría grandes y ricos. Y era todopoderoso, en verdad, pero tenía otros designios…
-Los Santos Reyes Magos no estaban ciegos como los judíos -dice San Agustín. Sin dejarse impresionar por las apariencias frustrantes permanecieron fieles a esa expectativa que Dios había puesto en sus almas y siguieron su camino para encontrar al Niño Dios. ¡Qué alegría cuando, al salir del ambiente pesado de la ciudad ingrata, volvió a brillar la estrella en el cielo para indicarles el camino!
Así llegaron hasta donde había nacido el Redentor del mundo, una pequeña cueva que San Jerónimo describe, en carta a Santa Marcela. 
                                   Adoración de los Reyes Magos al Niño Dios, por Fra Angelico
En ese pesebre entraron los Reyes e, iluminados por Dios, no se escandalizaron ante su extrema pobreza. Vieron al Niño, el Hijo de Dios hecho hombre, envuelto en pañales, junto a su Madre, la Virgen, más grande y luminosa que el sol.
En ese instante sublime se postraron en el suelo y Lo adoraron. Siguiendo las costumbres orientales, abrieron sus tesoros y le dieron al Niño sus regalos: oro, incienso y mirra. Traían lo mejor de sus tierras y sabían, por el "magisterio invisible del Espíritu Santo", que sus regalos eran apropiados. Pues el oro representa la dignidad regia de Jesús, el incienso su Divinidad, y la mirra, su naturaleza humana, mortal.
Luego de serles comunicado en un sueño que no debían volver al hipócrita Herodes, que había fingido alegrarse del nacimiento del Niño mientras tramaba insensatamente su muerte, se volvieron a sus tierras. Viejos autores dicen que por mar.
Los Santos Reyes Magos representan el comienzo del llamado a la Iglesia, Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana, a todos los pueblos de la tierra y nuestra vocación a la luz de la verdadera Fe y de la verdadera civilización cristiana, que cada pueblo, dentro de la unidad católica, realiza a su manera.
Los dones de los Reyes Magos simbolizan también otras cosas. El oro, la sabiduría, el incienso, la fuerza de la oración, y la mirra, la mortificación de la carne, el amor a la pureza.
El Papa San Gregorio Magno enseña que su vuelta por otro camino significa que nuestro hogar es el paraíso y que, después de conocer a Jesús, no podemos continuar por el camino que veníamos siguiendo. Habíamos perdido la senda por orgullo, desobediencia y apego a falsos placeres; sólo podemos volver a encontrarlo por la penitencia, la obediencia, el desprecio de las cosas terrenales y el dominio, con el auxilio de la gracia, de las tendencias avasalladoras que llevan al pecado.
-Así vemos, niños, cómo el mensaje de Navidad y el ejemplo de los Santos Reyes Magos es siempre actual, ¡hoy más que nunca!, concluyó la catequista.
En ese instante, sucedió un fenómeno curioso. Era la oración. Sobre las murallas azuladas de la Cordillera de San Buenaventura se veían unas delicadas vetas rosadas, que pronto se transformaron en una “capa” luminosa, como los cuellos de encaje de Rembrandt o Van Dyck.
Hacia el noroeste, un arco iris, poco frecuente a esa hora, tomaba una coloración especial, con un verde, un rojo, un amarillo acaramelados: junto al arco una nube proyectaba una cónica aureola de luz.
Una niña preguntó: ¿señorita, veremos en el cielo la Virgen con el Niño?
Más lejos, la nubazón era un archipiélago de radiantes islas de oro.
El Niño Jesús y la Virgen sonreían al pequeño grupo de fieles que evocaba los misterios de la Epifanía, regalándoles un atardecer de fuego y luz. Cada uno volvió a su casa con la mente poblada de reyes misteriosos, nubes doradas y del Verbo, que "moraba en el principio y principio no tenía", manifestándose en grandeza y pequeñez a los embajadores de la gentilidad de Oriente. 

La catequista los despidió con estas palabras: -Chiquitos míos, nunca olviden estas bellas lecciones pues Jesús enseñó que, si no conservamos alma de niños a lo largo de toda nuestra vida, no entraremos al Reino de los Cielos. En la suma de las edades, lo bueno de cada tiempo se va acumulando y acrisolando, preparándonos para ver a Dios como lo vieron los Reyes Magos en el pesebre. Es el ejemplo que ellos nos dan en su día!

martes, 23 de diciembre de 2014

Navidad y legítimo esplendor en la mesa familiar

II Legítimo esplendor de la mesa navideña
Campesinos de los Alpes de Baviera vuelven a sus hogares a continuar viviendo y celebrando la Navidad luego de la Misa de Gallo. En un ambiente feérico de nieve y cúpulas barrocas, pasan frente a un gran árbol de Navidad, todo iluminado, con recogimiento e íntima felicidad.
Weihnachtenwunder
 

tischdeko-zu-weihnachten-kerzen-stoffserviette-gold2Es tradicional celebrar la Navidad con una reunión familiar en torno de una buena mesa, bien decorada, con comidas y bebidas exquisitas, especialmente preparadas para la gran ocasión. En muchas casas se viste el pesebre con devoción e ingenio, y se ha generalizado el árbol de Navidad (de origen germánico católico), con sus luces, cintas y colgantes deMutter und bewundertes Kind colores, lugar privilegiado para los regalos. Toda esta atmósfera encanta a quienes tienen sed de lo sobrenatural y lo maravilloso, esa “alma de niños” que el Divino Maestro nos enseñó a tener para entrar en el Reino de los Cielos…
Dejando de lado los excesos y exageraciones, y el hecho evidente de que en el mundo materialista y ateo de hoy la Natividad del Niño Dios pasa muchasChristmas dishware on the white and red table veces a segundo plano o es directamente olvidada, ¿no tiene esa costumbre aspectos que merecen conservarse y afinarse?
La comida de Nochebuena, con su búsqueda instintiva de excelencia, tiene cierta grandeza y esplendor, y de algún modo expresa la felicidad del hombre por el nacimiento del Salvador.

025 Esplendor vs miserabilismo
La mesa bien arreglada, en estilo familiar, las comidas decoradas espirituosamente, los vinos de calidad, fruto de una suma de factores de primor –proporcionados a la familia de cualquier condición que sea- dan realce a bienes materiales creados por Dios “para su gloria extrínseca” y para la elevación del hombre. Elevan pues corporizan valores de calidad, excelencia y buena presentación. Y admirar esos valores torna el espíritu más abierto a las luces naturales y sobrenaturales que nos trae cada Navidad.images

La influencia del espíritu de la Iglesia fue modelando el alma de los hombres -hecha a imagen de Dios- y de los pueblos, elevándolos siempre más, en la medida en que se dejaron modelar… Este cuadro de Carlos V, Sacro Emperador y Rey de España y de los americanos “Reinos de Ultramar”, victorioso sobre los protestantes en la batalla de Mühlberg,  por el Tiziano, bien lo muestra en mil imponderables, brillos, colores, penacho, gualdrapa, etc.  y en el propio caballo azabache, de gran brío pero obediente a la mano de su amo y realzado por la influencia de la civilización cristiana.

Pero hay toda una mentalidad, toda una ideología que no afina con excelencias, árboles de Navidad ni con los mismos pesebres, nacidos de la Fe y el sentido de lo maravilloso de San Francisco de Asís. Y que hasta intenta justificar ese amargo rechazo con pseudo-fundamentos religiosos.
El lector amante de los esplendores navideños se alegrará en encontrar a continuación la respuesta de la sabiduría católica a esa actitud pseudo-cristiana reñida con la inocencia del niño, a ese “complejo de simplismo“  o bien “miserabilismo” declarado, gusto por lo vulgar y masificante, rechazo del ornato y la belleza.022 Llopis

⇑Llopis, educador socialista (PSOE), bregaba para que las ideas materialistas e igualitarias  se apoderen radicalmente del alma de los niños destruyendo todo vestigio de  inocencia y natural sentido de lo maravilloso que, de acuerdo al Evangelio, es condición para ganar el reino de los Cielos… ¿Adónde conduce una sociedad inspirada en tan nefastas ideologías y mentalidades? Más radical aún es el miserabilismo versión “Teología de la Liberación”, predicado por el ex Fray “Leonardo” Boff⇓
Ex fr L Boff

“Proposición impugnada”* (* nota: refutada más abajo)
“El Evangelio recomienda el desapego de los bienes terrenales (Luc, 14, 33). Una sociedad verdaderamente cristiana debe condenar el uso de todo lo que sea superfluo para la subsistencia. Joyas, encajes, sedas y terciopelos costosísimos, residencias innecesariamente espaciosas y llenas de adornos, comida rebuscada, vinos preciosos, vida social ceremoniosa y complicada, todo esto se opone a la simplicidad evangélica. Jesucristo deseó para sus fieles un tenor de vida simple e igualitario…

HenriettaMariaofFrance03Enriqueta de Francia, Reina de Inglaterra, por van Dyck. Los mejores elementos de la creación y la civilización -como el oro, la seda, los encajes- sirven para realzar al ser humano, puesto por Dios en la cumbre como auténtico “rey de la creación” conforme enseñan Fillion y los teólogos verdaderamente católicos. La admirable elegancia, femeneidad y naturalidad de la reina y la discreta ubicación en el cuadro de la magnífica corona, son otras tantas afirmaciones implícitas del espíritu de la Cristiandad, expresada en la fórmula de San Agustín: “ubi humilitas, ibi majestas” (donde está la humildad, allí está la majestad).

“Proposición afirmada
“El Evangelio recomienda el desapego de los bienes terrenales. Ese desapego no significa que el hombre deba evitar su uso, sino tan sólo que los debe usar con superioridad y fuerza de alma, y con templanza cristiana, en lugar de dejarse esclavizar por ellos.
Cuando el hombre no procede así y hace un mal uso de esos bienes, el mal no está en los bienes sino en él. Así, por ejemplo, el mal del borracho está en él y no en el vino precioso con el que se embriaga. Tan es así que muchos son los que toman vinos de la mejor calidad y no abusan de ellos. Lo mismo se puede decir de los otros bienes.
La música, por ejemplo, ha sufrido muchas deformaciones abominables en las épocas de decadencia. No es el caso de, por esa causa, renunciar a ella bajo pretexto de que corrompe. Hay que hacer buena música, y de la mejor, y usarla para el bien.
En el universo, todo fue admirablemente dispuesto Naturaleza muerta con copa, corona de flores y joyeropor Dios, y no hay nada que no tenga su razón de ser. Sería inconcebible que el oro, las pedrerías, la materia prima de los tejidos preciosos fuesen excepción a la regla. Existen, por designio de la bondad divina, para un justo deleite de los sentidos, al mismo título que un bello panorama, el aire puro, las flores y tantas otras cosas. Y además son medios para adornar y elevar la calice du sacreexistencia cotidiana de los hombres, afinarlos en la cultura, y hacerles conocer la grandeza, la sabiduría y el amor de Dios.
termas-de-rio-hondoFue con este espíritu que la Iglesia utilizó siempre todos estos bienes para lo que tiene de más sagrado, el culto divino. Lo que no habría hecho de ningún modo si, de esa manera, se transgrediera la voluntad de su Fundador.
Y en todos los tiempos ella estimuló a los individuos, las familias, las instituciones y lasSamuelProutMarketDay naciones para que, con la misma templanza, siguieran su ejemplo, adornando y dignificando así, para la grandeza espiritual y el bien material de los hombres, los ambientes de la vida doméstica o de la vida pública.
Por eso le ha sido dado muy justamente el título de benemérita de la cultura, del arte y de la civilización.
(…)”reichskrone

(cfr. “Reforma Agraria – Problema de conciencia”, de Antonio de Castro Mayer, Obispo de Campos, Geraldo de Proença Sigaud S.V.D., Obispo de Jacarezinho, Plinio Corrêa de Oliveira y Luis Mendonça de Freitas, Club de Lectores, Buenos Aires, 1963, pp. 85-7)
⇑El “cáliz de San Remigio”, magnífica pieza de orfebrería  del siglo XII, de oro macizo, filigranas, perlas finas y esmaltes, conservado en el Tesoro de la Catedral de Reims, utilizado en la misa de consagración del Rey de Francia afirmado en el trono por Santa Juana de Arco. ⇒Al costado, la corona del Sacro Imperio Romano-Germánico, constituido por el Papado en la persona de Carlomagno, en la Navidad del año 800.

Continuaremos desarrollando este tema tan lleno de matices en nuestro próximo boletín

viernes, 5 de diciembre de 2014

La luz de la Navidad, fuente de la Civilización Cristiana y remedio para la crisis de la humanidad - El inspirado creador del pesebre


008 ClarinadasFrancisco_de_Zurbarán_004                     Adoración de los Reyes Magos – Zurbarán

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LA LUZ DE LA NAVIDAD, FUENTE DE LA CIVILIZACION CRISTIANA Y REMEDIO PARA LA CRISIS DE LA HUMANIDAD

El día en que nació el Niño Dios fue el primer día de la Civilización Cristiana.
Es cierto que la civilización es un hecho social, que no puede contentarse con influenciar al pequeño grupo de personas que se reunió para adorarlo en el pesebre.

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Pero todas las riquezas de la Cristiandad están contenidas en Nuestro Señor Jesucristo como en su fuente única y perfecta. Así, la luz que empezó a brillar en Belén fue aumentando sus claridades hasta extenderse sobre el mundo entero, transformando las mentalidades y las culturas, elevando y uniendo a todas las civilizaciones que se abrieron a su fulgor.

Reyes católicos El primer día de Cristo
El primer día de Cristo en la tierra fue el primer día de una nueva era histórica. Ese Niño débil y pobre, en aquel pesebre, transformaría la Historia.

1024px-Francisco_de caridad de Fr Mrt de Vizcaya

¡Y qué transformación, orientar a los hombres en el camino opuesto a sus inclinaciones, por el camino del sacrificio y de la cruz!

La reforma del hombreLlevar la fe adonde dominaba la superstición, el desapego adonde reinaba el placer, la pureza adonde

La venida del Redentor fue un triunfo sobre las tinieblas del paganismo. El affiche muestra aspectos monstruosos de las divinidades paganos, la locura megalómana de Nerón y los jaguares y águilas  toltecas llevando corazones humanos en la boca. La Civilización Cristiana trajo la dulzura y el orden del Evangelio sobre una humanidad desesperanzada.

Jaguares de Tula con corazones humanos en sus fauces

imperaba la degradación moral y aun la depravación.
Dos mil años después de la primera Navidad, parece que en muchos aspectos hemos retrocedido a aquella situación. En el mundo de hoy, la Civilización Cristiana en su plenitud ha dejado de existir, y de la gran luz sobrenatural que comenzó a brillar en Belén muy pocos rayos brillan sobre las costumbres y la cultura actuales.
La acción de Jesucristo, tan presente en los sagrarios como en la gruta de Belén, ¿habrá perdido su fuerza? Desde luego que no.
Si la causa no está ni puede estar en El, está en los hombres.

Em vírgenes Embade Warbade Wilbade - WormsCuando la Iglesia nació, las almas se abrieron a la prédica del Evangelio.

Santas vírgenes princesas del Rin, Embade, Warbade y Wimbade

Hoy son cada vez más en el mundo los que rechazan la palabra de Dios, los que por sus ideas y costumbres están en el polo opuesto: “Lux in tenebris lucet, et tenebras eam non comprehenderunt” (La luz brilló en las tinieblas, pero las tinieblas no la recibieron).
Esta es la causa de la ruina de la Civilización Cristiana. Si el hombre no es verdaderamente católico, ¿cómo podrá ser cristiana la civilización El primer día de Cristo en la tierra una nueva eraque salga de sus manos?
Sorprende que tantos se pregunten por qué el mundo está en semejante crisis. Basta pensar cómo seria la humanidad si cumpliese la Ley de Dios.
Por sí sola la crisis desaparecería. Por lo tanto, el problema está en nosotros; en nuestra inteligencia, que se cierra a la verdad; en nuestra voluntad, dominada por las pasiones, que se aleja del bien. La reforma del hombre según la luz de Belén es lo indispensable. Con ella, todo se logrará; sin ella, todo lo que se haga será inútíI.
Esta es la gran verdad para recordar en esta Navidad.

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                                  Altar de Perugia – Fra Angelico

Junto al pesebre, tenemos a la Medianera clementísima, nuestra abogada, que nos tiene toda la compasión, la ternura, la indulgencia de la más perfecta de las madres.
Con los ojos puestos en María, unidos a Ella y por medio de Ella pidamos en esta Navidad la única gracia que realmente importa: el Reino de Dios en nosotros y en torno de nosotros.
Y todo lo demás nos será dado por añadidura.

Meditación inspirada en escritos del Profesor Plinio Corrêa de Oliveira

007 Roland recortado EL INSPIRADO CREADOR DEL PESEBRE


index S FcoNavidad por Giotto

El pesebre fue una inspirada creación de San Francisco de Asís, para rememorar cómo fue la Navidad y las incomodidades que sufrió el Niño Dios al ser reclinado sobre la paja, entre el burro y el buey. Cuando San Francisco hizo el primer pesebre y se postró para adorar la Imagen del Niño, el Divino Infante quiso premiar la devoción del puro e inocente Francisco y se le apareció en carne y hueso! Este milagro, aunque sólo fue mostrado al santo y a su anfitrión, un noble señor feudal del lugar, hizo que el pesebre se difundiera por todas partes, transformándose en el símbolo de la Navidad católica.

jueves, 6 de noviembre de 2014

¿Y por qué no una Cruzada?


ANTE LA AGRESIÓN DEL EXTREMISMO ISLÁMICO

¿Y por qué no una Cruzada?

Alejandro Ezcurra Naón

 

A medida que se van conociendo las horrendas masacres perpetradas por los terroristas del autodenominado “Estado Islámico” y congéneres contra cristianos del Asia Menor y África, crece la indignación en la opinión de Occidente. Y muchos comienzan a preguntarse si no debería convocarse una nueva Cruzada en defensa de esos pueblos, víctimas de una inédita guerra de exterminio en nombre de Alá.

La palabra “Cruzada” puede causar escalofríos a liberales, como también a católicos picados por la mosca del relativismo progresista. Unos y otros han procurado estigmatizarla asociándola al abuso, a la codicia, al afán de dominio político, etc. Pero felizmente el intento ha sido vano.

Si bien hubo cruzados indignos de ese nombre, el prototipo del Cruzado es uno solo: el Caballero cristiano, cuyo idealismo y virtudes mil veces comprobadas lo convirtieron en un paradigma, un modelo de hombre de honor perfecto y acabado, inigualado en la Historia.

Y de tal manera la gesta de las Cruzadas quedó asociada a los valores de la Caballería, que hasta hoy perdura en el imaginario de Occidente aureolada de merecido prestigio. Al punto que el mayor elogio que se puede hacer de las cualidades morales de un hombre es decir: “Fulano es un caballero”.

En el origen de las Cruzadas, la defensa de los cristianos oprimidos

Al contrario de lo que se quiere hacer creer, las Cruzadas nacieron como defensa de las poblaciones cristianas en situación de debilidad, frente a las agresiones, abusos y vejámenes sin cuenta cometidos contra ellos por los musulmanes (en todo similares a los que comete hoy el “Estado Islámico”).

La noticia de esos abusos movió al Papa Urbano II a convocar en 1095 el Concilio de Clermont, al que asistieron 300 obispos y miles de nobles. Allí, el relato de la terrible situación de los peregrinos y habitantes cristianos de Tierra Santa, agredidos y oprimidos por el poder musulmán, y de las profanaciones contra los lugares santos, determinó que al grito de Deus vult! (“¡Dios lo quiere!”), un viento de coraje y decisión recorriese las filas de los caballeros presentes, y se propagara enseguida por Francia y Europa.

Miles decidieron hacer un voto de Cruzada y partir para Tierra Santa. Nació así la primera Cruzada, que culminaría victoriosamente en 1099 con la conquista de Jerusalén, arrebatada a los egipcios por el legendario Godofredo de Bouillon y la flor de la nobleza francesa.

Una gesta impulsada y protagonizada por santos de la Iglesia

Los críticos de las Cruzadas, ávidos de encontrarles defectos, olvidan que lo esencial de esa gesta fue la justicia de su objetivo, servido por la santidad de sus impulsores y protagonistas. Santo fue el propulsor de la Primera Cruzada, el Bienaventurado Urbano II; santo fue el Doctor Melifluo, San Bernardo de Claraval —a quien se debe la bellísima oración del “Acordaos…”—, que les dio la regla de vida a los Caballeros Templarios, incluyendo el famoso voto de no retroceder en el campo de batalla; santos fueron los reyes Cruzados San Luis IX de Francia (¡que comandó no una, sino dos Cruzadas!) y su primo español, San Fernando III de Castilla, que con ímpetu arrollador recuperó en pocos años media España a los moros, incluyendo Córdoba y Sevilla.

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San Juan de Capistrano. Es generalmente representado con la bandera con la que animó a luchar a los soldados cristianos en el cerco del Belgrado.

Santo fue también el heroico fraile franciscano San Juan de Capistrano, llamado “el padre piadoso”, que a riesgo de su vida alentó a los cruzados en pleno campo de batalla y contribuyó decisivamente a la victoria contra los turcos en Belgrado (1456); santo fue asimismo el Papa San Pío V, organizador de la gran cruzada naval que, en el Golfo de Lepanto, en 1571 quebró definitivamente el poderío naval de los turcos; santo fue igualmente el Bienaventurado Inocencio XI, que convocó la Cruzada contra los turcos que asediaban Viena (1683). Con él cooperó en la empresa otro beato franciscano, Marcos de Aviano, quien ayudó a organizar el victorioso ejército cristiano que, tres veces inferior en número (60 mil contra 180 mil), derrotó a los turcos y acabó para siempre con la amenaza terrestre otomana sobre Europa central.

Podríamos citar aún muchos otros santos con espíritu de cruzados, como el caritativo San Vicente de Paul, que impulsaba un proyecto de Cruzada al norte de África para acabar con los piratas y secuestradores magrebinos, cuando le sorprendió la muerte.

San Francisco de Asís defiende las Cruzadas e insta al sultán a convertirse

Alguien podrá objetar: “No entiendo a Juan de Capistrano y a Marco de Aviano. ¿Cómo es posible que pacíficos santos franciscanos se envuelvan en una Cruzada? ¿No es contradictorio con su vocación de hombres de paz?”.

Respondemos: ¡de ninguna manera! Estando la Cristiandad en peligro, ¿qué más lógico que defenderla y apoyar a los que la defienden? Tanto es así que el mismo San Francisco de Asís dio el ejemplo a sus frailes: él acompañó al Rey San Luis en la séptima Cruzada y tuvo el coraje de proclamar su legitimidad… ¡delante del propio sultán de Egipto!

Este lance de santa osadía ocurrió en 1219, cuando el sultán Malik al-Kamil recibió a San Francisco en Damieta. Así narra el episodio su compañero de incursión, Fray Illuminato:

“El Sultán le presentó [a San Francisco] otra cuestión: «Tu Señor enseña en los Evangelios que no se debe devolver mal por mal, y que incluso no debes negar el manto a quien quiera quitarte la túnica. Por tanto, ustedes los cristianos no deberían invadir nuestras tierras».

“A lo que le respondió el Beato Francisco:

«Me parece que no has leído todo el Evangelio. En otros pasajes, en verdad, está dicho: ’Si tu ojo te es ocasión de pecado, arráncatelo y arrójalo fuera de tí’. Con esto Jesús quiso enseñarnos que en el caso de haber un hombre o pariente, por más querido que sea para nosotros, aunque fuese tan querido como la niña de nuestros ojos, si nos tentara para apartarnos de la fe y del amor de nuestro Dios debemos estar resueltos a separarlo, a alejarlo, a erradicarlo de nosotros. Por todo esto, los cristianos obran según la justicia cuando invaden vuestras tierras y les combaten, pues ustedes blasfeman del nombre de Cristo y porfían en apartar de la religión de Él a todos los hombres que pueden. Sin embargo, si tú quieres conocer, confesar y adorar al Creador y Redentor del mundo, te amaré como a mí mismo».

“Todos los presentes quedaron tomados de admiración por su respuesta” [1].

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San Francisco delante el Sultán Malik al-Kamil. Fra Angelico ca. 1429, Lindenau Museum, Altenberg.

                                                    * * *

Los Santos son propuestos por la Iglesia como modelos a imitar. Cuando hasta el mismo San Francisco de Asís justifica plenamente, en nombre del Evangelio, la Cruzada contra quienes utilizan la violencia para arrancar de las almas la fe de Jesucristo, nada impide en principio que los católicos lo imitemos. Es lo que nos enseñan la doctrina de la Iglesia y el ejemplo de sus santos.

Siendo así, ¿no será una Cruzada lo que Dios pide en este momento a las naciones occidentales y aún cristianas, para atajar el extremismo islámico y evitar al mundo males mayores?


[1“Fonti Francescane”, Sección Tercera, Otros testimonios franciscanos, N° 2691, disponible en http://www.ofs-monza.it/files/altretestimonianzefrancescane.pdf
ººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººººº
Fuente: “Tradición y Acción por un Perú Mayor”
http://www.tradicionyaccion.org.pe/tya/spip.php?article308

martes, 30 de septiembre de 2014

Amparo providencial a Salta: San Bernardo y su panal salvador


En los años 1709-10, durante la Gobernación de don Esteban de Urízar y Arespacochaga, Salta fue conmovida por  una enorme rebelión de las tribus aliadas del Chaco que llegaron a las puertas de la ciudad dispuestas a exterminar a los cristianos. En su magnífica recopilación de hechos y tradiciones, Bernardo Frías  cuenta lo ocurrido(*).
El glorioso varón francés San Bernardo, Abad y Doctor de la Iglesia, cumplía sus deberes de estado con plena fidelidad a la gracia de Dios. Su influencia era tal que gobernaba en sus días toda la Europa cristiana.
Fundador de la Orden Cisterciense, tenía bajo su influencia mas de tres mil monasterios; levantó su Abadía en un oscuro lugar repleto de malhechores de toda índole, que se limpió tanto con su acción, que tomó el nombre de Claraval, que significa “Valle Claro”.
La fortaleza de carácter del santo lo hacía lanzar rayos y truenos cuando la situación lo exigía, sea ante quién sea, incluso en polémicas como la que mantuvo al aire libre en París con un profesor, logrando con sus argumentos que el libro presentado por éste fuera declarado “un depósito de herejías”.
Escribió su famosa Carta sobre la vocación del monje guerrero en las Ordenes de Caballería y formó la segunda Cruzada para la recuperación del Santo Sepulcro de manos de los musulmanes. Pasó su vida deplorando y combatiendo los males que habían  penetrado en el Clero: “¡quien me diera la dicha –decía- de ver, antes de morir, a la Iglesia de Dios como era en sus primeros días!”.
Monje joven y lleno de vida, de buen gusto, ni torvo ni retobado como pintan a los santos de la Edad Media, que ciertamente nada tenían de eso –dice Frías-. De costumbres elegantes y afecto al buen decir, no pasaba delante de una imagen de la Santa Virgen sin saludarla con un: “Dios te salve María”; hasta que un día, Ella le contestó: “¡Dios te salve Bernardo!”.
Volvamos a Salta, capital por entonces del antiguo Tucumán.  Desde Tarija a Santa Fe –refiere el historiador salteño- se extendía el Gran Chaco, llanura inmensa, boscosa, llena de iniquidades, cuna de langostas y sabandijas, y de tribus salvajes rebeldes a cualquier civilización, sucios y vagabundos, desleales a todo juramento, crueles hasta la ferocidad(**) -Tobas, Mocovies, Vilelas, Mataguayos y muchas más.
Aquellos hombres vivían desnudos, sus mujeres con sus formas dadas al viento y teniendo los hijos como las bestias sus crías.
Soldados españoles había que nada entendían de urbanidad o diplomacia para con estos indios, y sus violencias provocaban mayor odio y venganza contra el cristiano.
Por más de doscientos años, las ciudades hispano-indígenas principales del Norte fueron el centro de ataque, de lo que resultaban daños irreparables y muchas historias para contar.
Las avispas de San Bernardo
Pero volvamos a nuestro tema principal. Un día, como dijimos, la ola invasora llegó hasta las puertas de Salta volcando sobre sus rastros un verdadero reguero de destrucción y sangre, porque era, entre todas, la más maldita para los salvajes, la presa codiciada; querían la gloria de vencerla porque era nido de cristianos y el cuartel general de la colonización española en el Tucumán.
El incendio principió a abrasar la ciudad, las calles se llenaron de indios, se oían llantos de mujeres y niños, los hombres caían… ¡la hora de morir sonaba para muchos!
Los invasores no aceptaron parlamentar y sacrificaron cruelmente a los voluntarios que hicieron el intento. Eran dos hermanos, uno de los cuales estaba a punto de casarse y formar su hogar en suelo salteño; la novia se había quedado en su casa, esperando su vuelta... La ciudad asediada levantaba, quizás por la postrera vez,  la voz al Cielo.
Inesperadamente, algo ocurrió que cambió el curso de los acontecimientos: un hombre vestido de hábito blanco, parado sobre las rocas del cerro pegado al caserío, apareció impávido, tranquilo, y  mirando a Salta; la brisa movía sus ropas y su capa; en una mano sostenía un libro y un pequeño bulto en la otra. Era un panal.
Los indios lo vieron y comenzaron a huir despavoridos; aterrorizados, pasaban cerca de él con el rostro descompuesto y mirada de espanto.
Los cristianos se sintieron salvados, pero no acertaban a entender el porqué!  Sólo atinaron a dar gracias  con el Santísimo en los altares y las campanas al viento.
Diz que los indios contaron que cuando el hombre vestido de blanco agitaba el panal, salían legiones de avispas bravísimas, que clavaban rabiosas sus aguijones envenenados en los ojos y en cualquier parte de su piel desnuda.
Menos de una hora tardaron en abandonar la ciudad estremeciendo el cerro con sus chillidos.
Salta quedó libre de enemigos.
A modo de observación, pequeñas partidas los siguieron. Con algunos hablaron, y les dijeron que habían visto un hombrecito blanco que les infundía tal pavor, que no serían ellos quienes volvieran a Salta para guerrear con él.
Tiempo después, algunos comisionados indios bajaron a la ciudad. Rodeados por mucha gente fueron preguntados para develar el misterio; relataron lo del hombre vestido de blanco y las avispas.
Para saber de quién se trataba los llevaron a ver todo lo que podría parecerse. Así es que fueron al convento de los padres belermitas, y cuando entraron a la capilla, los indios señalaron la imagen de San Bernardo gritando ¡aquél es, aquél es! , y salieron corriendo llenos de espanto parando recién en pleno campo.
La gratitud de Salta para con el Santo protector fue mostrada de mil maneras, con actos piadosos y  obsequios, el Cabildo Eclesiástico lo nombró segundo Patrón de la ciudad, el Gobierno civil le firmó despachos de Capitán de Ejército con galones militares y la paga de su sueldo en el día de su fiesta; el cerro que fue teatro de tan prodigioso milagro, desde entonces se llama “Cerro San Bernardo”.

Esta breve síntesis de los coloridos relatos de Bernardo Frías –que estaba orgulloso de llevar ese nombre-, nos sirva para recordar el prodigio que Dios obró por manos de San Bernardo en un momento de grave aprieto. Digámosle al Vice-Patrono de nuestra ciudad como le dijo la Virgen: “¡Dios te salve Bernardo!”, y que vuelva a su cerro, y mueva otra vez el panal salvador para soltar su ejército de aguijones alados y evitar posibles males cada vez que sea necesario!  Que así sea por siempre.

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(*) Bernardo Frías, “Tradiciones Históricas (República Argentina)”, II serie, Ed. Jesús Menéndez e hijo, Buenos Aires, 1924. (Reeditada recientemente por la Fundación Michel Torino).

 (**) Este panorama puede sorprender a quien no haya tenido ocasión de profundizar el tema. Entre la abundante documentación al respecto, podemos citar la célebre crónica de fray Reginaldo de Lizárraga, OP, en que refiere que los guaycurúes se consideraban mejores por practicar el canibalismo cocinando a sus víctimas, mientras que los tobas lo practicaban con seres humanos vivos! :
“Reprehendiales gravemente el vicio bestial de comer carne humana, á lo cual algunas veces le respondian que si la comian era asada ó cocida, pero que no treinta leguas de allí habia otros indios muy dispuestos, llamados Tobas, que la comen cruda; estos eran malos hombres, y no ellos, porque cuando van en el alcance, al indio que cogen, echándoselo al hombro y corriendo tras los enemigos, se lo van comiendo vivo á bocados (...)”   . (cf.“Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile” - La sociedad peruano-tucumanense del siglo XVI en la mirada de fray Reginaldo de Lizárraga, OP, Congreso Internacional Historia de la Orden Dominicana en América, Junta Provincial de Historia de Córdoba, 2004, p. 125).



miércoles, 24 de septiembre de 2014

En Salta, 11 al 13 de octubre: XXIX Encuentro Nacional de Mujeres - UN VENDAVAL QUE AMENAZA A LA FAMILIA

 

 

En la festividad de Nuestra Señora de La Merced

En Salta, 11 al 13 de octubre: XXIX Encuentro Nacional de Mujeres - UN VENDAVAL QUE AMENAZA A LA FAMILIA!




U

n  terrible temporal se está preparando para caer sobre nosotros. Antes que esto ocurra solicitamos respetuosamente a los responsables del bien público que cumplan en alertar e impedir algo que no sólo implica el riesgo de daños materiales -aún en nuestro patrimonio artístico e histórico-  sino que afectará un bien incomparablemente más precioso: la familia.

Se trata del “Encuentro Nacional de Mujeres”, que se realizará en Salta del 11 al 13 de octubre de este año.

·        Objetivo del Encuentro: disolución de la familia

El “Encuentro Nacional de Mujeres”, así llamado para dar una impronta ‘amplia’ y ‘pluralista’, no esconde sus verdaderos objetivos: la disolución de la familia, la distorsión del concepto de salud para justificar la anticoncepción y el aborto, y la ‘educación sexual’ amoral, igualitaria y
pro-homosexualidad.
Su ideología considera a la familia según Dios la hizo como fuente de todos los males. Quieren imponer la concepción atea, hedonista y falsa de que la finalidad del cuerpo es el goce ilimitado, sin obligaciones ante Dios Creador y sumo Legislador, ni ante el prójimo, aunque se trate del propio niño en gestación, presentado como una carga a eliminar después del momento de placer (¡!).

¡Cuantas incautas mujeres que participaron en encuentros anteriores se habrán sorprendido y sufrido gran decepción, creyendo que encontrarían avances positivos  para el sexo femenino, con todos los atributos que Dios le dio! Encontraron en cambio otra realidad,  que seguramente no compartieron.
Las jefas -muchas y bien entrenadas- son activistas de lo que se conoce como ideología de género, ideología que las lleva a odiar su propio sexo y rechazar su carácter de mujeres, siguiendo los desvaríos del feminismo radical de Simone de Beauvoir -entre otras-, que escribe: “Uno no nace, sino que se hace mujer. Ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana…” (Cfr. su obra “El segundo sexo”, Introducción).

Siguiendo las doctrinas de Marx y Engels en “El origen de la Familia, de la Propiedad Privada y del Estado” (1884), consideran al matrimonio un “esclavizamiento” de la mujer por el hombre, pues sostienen que “la clave de la historia es la lucha de clases” y que “la clave del matrimonio y la familia es la lucha de los sexos”.
Adeptas de los teóricos de la neo-Revolución

anarco-socialista, ven en el varón un odiado

opresor, de ahí su infaltable lema anarquista:

“Ni Dios, ni señor, ni marido”. 

 El símbolo de la anarquía          El lema anárquico 
                                                                
Persecución religiosa y “cristianofobia”

En los talleres de estos “Des-Encuentros”, que se hicieron en San Juan en 2013 y ya se están organizando para Salta,  las mujeres defensoras de la familia y la vida no sólo fueron discriminadas sino también golpeadas, arañadas, empujadas escaleras abajo y escarnecidas, con total impunidad. Los testimonios abundan. Para poder participar, las católicas debieron ocultar su Fe e identidad y camuflarse, para no ser víctimas de la “inquisición” libertaria (ver entre otros  https://www.facebook.com/pages/La-Violencia-de-las-Mujeres-Autoconvocadas/370383399778176?hc_location=timeline ; Bastión del Norte por la Familia y la Vida      -     http://bastionfamilia.blogspot.com.ar/2014/08/atencion-salta-hordas-abortistas.html ).
Cada Encuentro terminó con una marcha como las que hubo en San Juan el año pasado (y también en Misiones Paraná, Tucumán, etc.). Constituyeron verdaderas explosiones temperamentales de revolución psico-sexual, donde se desnudaron en público, protagonizaron exhibiciones obscenas y atacaron a los hombres rompiéndoles la ropa. 

Su furor se descargó especialmente sobre los católicos que, movidos por su amor a Dios y a la Iglesia Católica, defendían la Casa de Dios formando un pacífico escudo humano, rezando continuamente el Avemaría. A éstos los escupieron, manosearon desvergonzadamente, pintaron con aerosol e insultaron con sorprendente impunidad.

La lascivia agresiva tomó cuenta de la calle. A su paso, las vandálicas hordas abortistas-feministas, dejaron la ciudad plagada de pintadas blasfemas, inmorales y llenas de odio: “¡Aborto legal ya!”, “Iglesia que arde es la que mejor ilumina” y aún “Apostasía colectiva”,  son algunos de sus slogans anticristianos, inspirados en la Revolución de la Sorbona (París), de mayo del ‘68, cuyo lema anarquista era “prohibido prohibir”.

El respeto y la veneración nos impiden repetir sus leyendas abortistas contra la propia Madre de Dios, acto de verdadero terrorismo de blasfemias.
·        Llamado a las autoridades civiles y eclesiásticas

Como católicos que amamos y defendemos la familia, la vida humana inocente y las auténticas esencias de Salta, no podemos aceptar que el aborto, la homosexualidad y la blasfemia sean tan escandalosamente presentados en esta ciudad. Por eso, pedimos a las autoridades civiles que eviten, con el imperio de la ley y el concurso de todos los salteños de bien, la profanación de nuestros templos, la ofensa a las Sagradas Imágenes, y el terrorismo de blasfemias y de cristianofobia.

A las autoridades eclesiásticas les rogamos respetuosamente que, en consonancia con su sagrada misión, utilicen toda su influencia y realicen todos los esfuerzos para impedir ese atentado público contra Dios y su Santa Madre. Que hagan una verdadera campaña en todas las parroquias, volviendo a enseñar con vigor la doctrina católica sobre el aborto, la homosexualidad y la blasfemia.
·        Súplica a nuestros Patronos

A San Bernardo, elegido vice-patrono de Salta por su histórica protección sobrenatural a esta ciudad, le pedimos que la ampare ante esta invasión de inmoralidad que intenta oscurecer la Fe y la decencia, sembrar el caos en las mentes y crear redes desintegradoras de la familia.








Que este llamamiento, por intercesión de la purísima Virgen del Milagro ante el Señor del Milagro,  nos ayude a no ceder a la tentación de la indiferencia cómplice ante el agravio que se quiere causar a nuestra Fe católica, y tengamos muy presente el pacto de fidelidad que renovamos días atrás.
Salta, 24 septiembre de 2014    - Festividad de Nuestra Señora de la Merced

Bastión del Norte por la Familia y la Vida

Solicite ejemplares para difundir esta declaración: