miércoles, 20 de mayo de 2009

Intervenciones sobrenaturales patentes y reiteradas amparan las primeras poblaciones argentinas ("Siglos de Fe...", 8ª nota)

La Cruz de los Milagros de Corrientes, en la Iglesia de la Santa Cruz,
sagrado testimonio cuatricentenario de la acción de la Providencia en la Argentina fundacional - Aquellos "científicos" de la Historia y la Antropología que desconocen estos acontecimientos documentados por las crónicas, dan muestras de no conocer la Argentina ni su historia real, ni conservar vínculo alguno con nuestros antepasados, protagonistas de esos hechos memorables que dejaron marca indeleble en el alma de nuestro pueblo.
Continuamos la publicación de este ensayo de visión católica, tradicional y señorial de aspectos esenciales de nuestra Historia tomado de:
"SIGLOS DE FE EN ARGENTINA Y AMÉRICA PREANUNCIAN UN FUTURO GLORIOSO –
La formación de la civilización cristiana y mariana en nuestro suelo y su resistencia a la Revolución igualitaria
(ca. 1530-1830)" - (8ª nota)

Los relámpagos de San Simón y San Judas en San Miguel de Tucumán – Proeza de Gaspar de Medina
Otro memorable hecho milagroso salvó a San Miguel de Tucumán. Se debió a la intercesión de San Simón y San Judas.
El 28 de octubre de 1578, día de la fiesta de dichos Apóstoles, se produce una brutal acometida de los aborígenes, liderados por el cacique Gualán, indio de talla descomunal, quien en horas de la noche “mató parte de los habitantes, pegó fuego a las casas, que todas hubieran quedado reducidas a cenizas a no haberse aparecido…los Apóstoles San Simón y San Judas, cuya fiesta se celebraba aquel día, en un torbellino de relámpagos que espantó a los bárbaros y los obligó a huir precipitadamente”.
A la acción de los Santos se sumó el coraje del Teniente de Gobernador Gaspar de Medina. La ciudad estaba sin sus vecinos, que habían salido en expedición con Abreu. Prácticamente solo, se abre paso entre la indiada enardecida y mata a Gualán.
Los apóstoles fueron reconocidos solemnemente por patronos de la ciudad. El cronista, P. Francisco Charlevoix, agrega que ‘más tarde, trataron varias veces los Calchaquíes de arruinarla, pero siempre inútilmente; y la piedad de los habitantes les ha hecho atribuir perpetuamente su conservación a la asistencia de sus santos protectores’ (cf. Celia Terán, Arte y Patrimonio en Tucumán: Siglos XVI y XVII, cit. por L.Mesquita Errea in Devisadero de luces doradas en aquel reino del Tucumán.

San Blas enceguece a los indios desde la Torre de Gaboto
El relato de este milagroso hecho histórico se lo debemos a Ruy Díaz de Guzmán en La Argentina manuscrita, primera crónica general de la historia argentina. La guarnición de la casa fuerte de Corpus Christi, en el Paraná, a punto de ser exterminada por los guaraníes, es salvada inesperadamente por San Blas quien, espada en mano, los enceguece y pone en fuga, desde la punta de la “torre de Gaboto”.

La cruz de Urunday – Un rayo mata al cacique atacante
De similares características es el milagro de la maravillosa cruz de Urunday: “Nuestra ciudad, y este es un motivo de orgullo –dice un genealogista correntino-, es la única fundada en la Argentina por un Adelantado, don Juan Torres de Vera y Aragón, habiendo sido puesta su iglesia matriz bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, el 3 de abril del citado año 1588.
“Luego, el día 9, el fuerte fundacional es atacado por los indios guaraníes, que intentan quemar la cruz que se encontraba fuera de la fortificación. Se produce entonces el milagro, el leño no se quema y un rayo mata al cacique Canindeyú. Ante ello, los indios se retiran y aceptan el dominio español y la fe que estos traen.
“Desde entonces Corrientes venera al santo madero de urunday, que es conocido como la Cruz de los Milagros y se conserva hasta hoy en el templo homónimo en nuestra ciudad” (Dr. Francisco José Scaramellini Guerrero, 5 de agosto de 2006, comunicación al Foro Isabel de Hispanoamérica).

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