martes, 19 de enero de 2010

Iluministas, precursores del comunismo, promovían la abolición de "la Religión, la Familia y la Propiedad" - 23ª nota


(Haciendo click, la imagen se agranda).
En lugar de destaque, debajo de Robespierre, vemos a Adam Weishaupt, "Espartaco", alma de los Iluministas de Baviera, que se hicieron fuertes en una universidad católica, constante histórica que recuerda a tantas instituciones infiltradas por la Revolución anticristiana, actualmente por la Teología de la "Liberación" y otras vertientes.
El fin principal de las sectas masónicas no es el dominio del mundo para adueñarse del oro y el poder; éstos son medios (imprescindibles, pero medios al fin) para fortalecer el poder revolucionario y atraer colaboradores para su verdadera finalidad, que es destruir el orden creado por Dios, vigente en una civilización cristiana.
Es fácil entender el odio de la Revolución a la Religión y la Familia, pero a muchos confunde el odio a la Propiedad. En este texto queda claro que la Propiedad es odiada principalmente en cuanto fuente de desigualdad, ya que el igualitarismo es la esencia de la Revolución "gnóstica e igualitaria" (cf. "Revolución y Contra-Revolución", de Plinio Corrêa de Oliveira - Texto completo disponible en internet)
Precursores del comunismo
Entre estos jacobinos se encontraban los Iluministas de Baviera, que se hicieron fuertes en la universidad benedictina de Ingolstadt, baluarte de la secta.
“Espartaco” Weishaupt, su jefe, pensaba del mismo modo que lo harían Proudhon y Marx; consideraba al primer hombre que había dicho “esto es mío”, un criminal, pues la posesión de bienes, sea una tapera o un palacio, es para él la fuente de la desigualdad. Enemigo radical de la propiedad, lo era también de la familia, promoviendo la abolición de la religión, la familia y la propiedad (cf. L. Blanc, Histoire de la Révolution; ap. Abbé Barruel, “Mémoires...”, t. II).
La importancia de conocer estos antecedentes radica en que, como afirma un autor nada sospechoso de tradicionalismo, José Luis Romero, en su Historia de las Ideas Políticas en Argentina, había aquí jacobinos e iluministas audaces y activos. Ellos son presentados como grandes hombres por la tendenciosa historia oficial.

lunes, 11 de enero de 2010

Secretos de los rincones de Corrientes: el Arroyo Poncho Verde


En cada rincón del suelo argentino duermen historias y leyendas olvidadas que de vez en cuando afloran a la luz del día, como la de la trágica sombra del Sargento Poncho Verde, víctima de sus pasiones, pero valiente hasta el final...

Envía Mercedes Díaz Colodrero

La historia y leyenda del Sargento Poncho Verde
Por Myrtha Milella de Quijano

Harán tres cuartos de siglos que lo que hoy es la parte céntrica de la ciudad de San Juan de Vera de las siete Corrientes, eran suburbios, la población se extendía sólo sobre la ribera del Río Paraná (costanera) hasta Avenida 3 de abril y calle Mendoza. Por entonces estaba aún fresco el glorioso recuerdo del 25 de mayo de 1810…
Un caballero apuesto, vigoroso, de condiciones valientes, de apellido Ponccio, que venía de Misiones, entreverado con las tribus, había dado libertad a más de trescientas familias, con haciendas y tierras, se asentó al este de la población de Corrientes, renegando de aquella gente que habitaba el norte argentino.
Ponccio, hombre inteligente y audaz, pronto se relacionó con los más destacados de Corrientes Colonial: los militares.
Como había llevado muchos años en Misiones, entre jesuitas e indios, había adquirido una astucia especial, y un valor estoico.
Cuando llegó el año 1811, Ponccio lucía ginetas propias, con el grado de Sargento
Pero nunca falta un roto para un descosido, Ponccio tenía pasión por el juego. ¡ Era muy jugador!!
A mediados del año 1812, regresaron de campaña con Belgrano los Capitanes y contaron las hazañas del Sargento Ponccio, su valor y maestría en las contiendas
El Gobernador de entonces, pretendió celebrar con grandes actos el 2º aniversario de la Patria.
Convocó a las tropas a hacerse presentes para asistir al solemne Tedeum que se realizó en la Iglesia Matriz de la Cruz de los Milagros; se leyó la orden del Superior Gobierno por el cual se lo ascendió a Alférez de los ejércitos de la Patria al Sargento Ponccio.
El Sargento Ponccio celebró su ascenso pasando la noche jugando en el billar de Don Angello ( hoy zona del Barrio La Rosada ). Habia ganado mucho dinero y bebido en exceso caña, pero perdió el juego y enfureció. Don Angello encaró a Ponccio por la rotura del paño del billar.
Ponccio, metió manos al bolsillo y le tiró monedas de oro y plata no sin antes arrancar de un solo tirón todo el paño de la mesa, que se lo colocó a modo de poncho, sobre los hombros, con el que se ausentó, luego de haber dado muerte a Dn.Angello de un certero puntazo en el pecho.


Ponccio era símil a un pájaro, tenía su nido en un bosque de una pequeña isla entre el arroyo Manantiales, que desembocaba en el de las Baterías (calle San Lorenzo), y luego al Rio Paraná (el Parque Mitre); tenia una compañera y tres niños.
Guarecido en su enramada del arroyo, esperó a que se calmen las voces callejeras, que lo buscaban por la muerte de Dn. Angello.
Mucho tiempo estuvo oculto en el lugar impenetrable aún para la milicia, perdiendo absolutamente todo su dinero y rango social.
Hizo hacer con su compañera, un agujero en el medio del paño, que se lo ensartaba como poncho
Más de una vez se deslizó sigiloso sin ser reconocido, por lo cual la gente comenzó a llamarlo el loco del Poncho Verde.
Versiones comenzaron a correr; atando cabos por conversaciones de los pobladores, se intentó investigar a este ser misterioso envuelto en un poncho que se metía en el Arroyo luego de conseguir algo para comer.
La Guardia Urbana encomendó al Sargento Piris, disfrazado de paisano, a seguir sus pasos, junto a tres hombres.
Piris organizó un gran fandango en una casa en los suburbios de la ciudad (hoy Santa Fe y 9 de Julio), al rato divisó un bulto que a tientas y en la oscuridad que venía atraído por el barullo.
Piris lo reconoció, es Ponccio, éste no ofrece resistencia,
Vislumbra una emboscada, como buen valiente enfrentó a su rival en gran pelea, esgrimiendo ambos grandes hojas de acero. Ponccio atravesó a Piris con trece puñaladas cayendo muerto a sus pies en un gran charco de sangre, pero Ponccio recibió una sola y certera, resistió un poco mas, apoyado en un añoso tronco de espinillo con el coraje que lo caracterizó, quiso incorporase, pero fue inútil cayó para siempre con el último suspiro de la muerte.
Martha, su fiel compañera, y sus tres hijos, clavaron una tosca cruz de madera en el lugar ( próximo a las calles 9 de Julio y Av, España ), la que visitaba todos los días lunes encendiendo velas de cebo.
Cuentan… que una imagen tambaleante cubierta de un gran poncho verde hasta el suelo aparecía de vez en cuando por el Arroyo, o el lugar de su muerte, quienes lo vieron se persignaban prontamente aludiendo, -es el alma de Poncho Verde.-
PD. El Arroyo Manantiales fue entubado, en 1957-58; este hermoso lugar desapareció a la mirada de los correntinos para siempre,...sobre él se levanta la Av. Gobernador Juan Pujol (las verdaderas ciudades hubieran construido la avenida a cada lado de su margen...), pero todos, todos... lo conocemos como EL ARROYO PONCHO VERDE
nov de 2009





miércoles, 6 de enero de 2010

El fin último de las sociedades secretas: la República Universal sin Dios, fundada sobre la ruina de todos los tronos - 22ª nota

I. Un monstruo gesticula hacia el cielo como queriendo golpear a Dios; atrás -podría interpretarse- está su obra, con la que desafía al Creador de un mundo en que brilla el orden, la variedad y lo maravilloso: un edificio todo igual, que rechaza toda forma artística y toda belleza, carente de estilo que lo identifique con una región o una patria. Igualitarismo y universalismo anónimo son características de la República Universal, en que deberán fundirse todas las regiones, las patrias y las diferencias entre almas y pueblos.
II. Damilaville, "el odiador de Dios", amigo de Voltaire. Fueron los "filósofos" revolucionarios quienes prepararon el mundo para la utopía radicalmente igualitaria y atea -o más bien panteísta- que luego de la Revolución Francesa se hizo carne en el socialismo y el comunismo.


III. "Cita de las paralelas", de Y. Tonguy. La República Universal pretende destruir a Dios y hundirse en las tinieblas del panteísmo, representado por un "universo desolado", poblado de "extraños objetos...reunidos en una visión apocalíptica que sobrecoge y sorprende", según la apreciación de un crítico de arte.
El fin último de las sociedades secretas: la República Universal sin Dios, fundada sobre la ruina de todos los tronos
Ensayo de visión católica y señorial de nuestra historia - 22ª nota
El jacobinismo que se infiltraba en el Plata constituyó una inmensa conspiración contra la Monarquía y la Iglesia que organizó la Revolución Francesa y sus procesos paralelos.
Tenía como objetivo erigir, sobre la ruina de todos los tronos,
una República Universal que “libere” al hombre de la “opresión” de Dios.
“Bajo el pésimo nombre de Jacobinos, escribe el Abbé Barruel, ha surgido una secta en los primeros días de la Revolución francesa, que enseña que los hombres son todos iguales y libres; en nombre de esta igualdad y de esta libertad disolventes, pisotean los altares y los tronos; en nombre de esta misma igualdad, de esta misma libertad, llaman a todos los pueblos a los desastres de la rebelión y a los horrores de la anarquía” (cf. Mémoires pour servir à l’Histoire du Jacobinisme, t. I, p. 38).
Para poder hacerlo, forman sociedades secretas.
El fin último hacia el cual éstas dirigen todos sus esfuerzos a través del poder oculto -de acuerdo a Mons. Henri Delassus- es: “el establecimiento, sobre las ruinas de todos los tronos, incluyendo el pontificio, de una república universal que lleve a cabo la liberación del género humano con respecto a Dios y su ley, y la regeneración del hombre. Tal regeneración consiste en la creación de “un hombre nuevo”, es decir su vuelta al estado de naturaleza por su repudio del orden sobrenatural” (La Conjuration Antichrétienne, t. II, p. 338).